jueves, 12 de noviembre de 2020

A Gabriel Miró

 No han sentido alguna vez tremendas ganas

de leer una extraña novela de hace siglos

mas que cualquier cosa con un deseo tremendo

como si quisiera uno conversar con los muertos

se halla por azar o quizá por un desvelo

un encuentro con un fragmento de un cuento

lo devoras y quieres mas del festín

así sea acido, amargo y sepa a dolor

pero buscas entre tus libros viejos

no tienes nada del misterioso autor 

en su búsqueda vas con desespero

ignorando el mundo real allí fuera

¡pero mira no mas que caros y costosos!

los olvidados libros en las estanterías

así que te quedas con esa desgana

no tienes mas en el corazón metido

al autor, y hallaras otro fragmento

lo has bajado de la internet 

una sinopsis te deja en hipnosis

has hallado ese oasis que acallará

el tedio y el bullicio del alma

en las noches mas tristes y solitarias.

MP

lunes, 9 de noviembre de 2020

SONNET XVII.

CYNTHIA, whose glories are at full forever,
    Whose beauties draw forth tears, and kindle fires,
Fires, which kindled once are quenchèd never :
    So beyond hope your worth bears up desires.
Why cast you clouds on your sweet-looking eyes?
    Are you afraid, they show me too much pleasure?
Strong Nature decks the grave wherein it lies,
    Excellence can never be expressed in measure.
Are you afraid because my heart adores you,
    The world will think I hold Endymion's place?
Hippolytus, sweet Cynthia, kneeled before you ;
    Yet did you not come down to kiss his face.
Angels enjoy the Heaven's inward choirs :
Star-gazers only multiply desires.


by Fulke Greville

miércoles, 4 de noviembre de 2020

El amor

El amor viene lento como la tierra negra,
como luz de doncella, como el aire del trigo.
Se parece a la lluvia lavando viejos árboles,
resucitando pájaros. Es blanquísimo y limpio,
larguísimo y sereno: veinte sonrisas claras,
un chorro de granizo o fría seda educada.

Es como el sol, el alba: una espiga muy grande.

Yo camino en silencio por donde lloran piedras
que quieren ser palomas, o estrellas,
o canarios: voy entre campanas.
Escucho los sollozos de los cuervos que mueren,
de negros perros semejantes a tristes golondrinas.

Yo camino buscando tu sonrisa de fiesta,
tu azul melancolía, tu garganta morena
y esa voz de cuchillo que domina mis nervios.
Ignorante de todo, llevo el rumbo del viento,
el olor de la niebla, el murmullo del tiempo.

Enséñame tu forma de gran lirio salvaje:
cómo viven tus brazos, cómo alienta tu pecho,
cómo en tus finas piernas siguen latiendo rosas
y en tus largos cabellos las dolientes violetas.

Yo camino buscando tu sonrisa de nube,
tu sonrisa de ala, tu sonrisa de fiebre.
Yo voy por el amor, por el heroico vino
que revienta los labios. Vengo de la tristeza,
de la agria cortesía que enmohece los ojos.

Pero el amor es lento, pero el amor es muerte
resignada y sombría: el amor es misterio,
es una luna parda, larga noche sin crímenes,
río de suicidas fríos y pensativos, fea
y perfecta maldad hija de una Poesía
que todavía rezuma lágrimas y bostezos,
oraciones y agua, bendiciones y penas.

Te busco por la lluvia creadora de violencias,
por la lluvia sonora de laureles y sombras,
amada tanto tiempo, tanto tiempo deseada,
finalmente destruida por un alba de odio.


Efraín Huerta.


"Para olvidarte"


José Ángel Buesa
Amar nadie lo ignora viene a ser como un juego:
el juego de dos almas y el juego de dos vidas.
Y hay quien gana y quien pierde. Tal vez lo sabrás luego,
si yo logro olvidarte pero tú no me olvidas.
Yo sé por qué lo digo. La vida tiene un modo
sutil de detenerse mientras sigue adelante,
y una mujer bonita puede olvidarlo todo
menos su última cita con su primer amante.
Por eso, allá... Tan lejos... En tus tardes de hastío,
puede ser que comprendas que el hombre a quien quisiste
llenó de mariposas tu corazón vacío
y de fechas alegres tu calendario triste.
Y como tu pasado no pasó todavía
tendrás que recordarme viendo en tu tocador
aquellos espejuelos oscuros con que un día
disimulaste un poco tus tijeras de amor.
Y yo sé que otro día, de rezos y conjuros,
te dirán que me he muerto yo sé que será así
y te pondrás los mismos espejuelos oscuros
para que nadie sepa que lloraste por mí.
José Ángel Buesa (1910- 1982)

Absoluto amor

Como una limpia mañana de besos morenos
cuando las plumas de la aurora comenzaron
a marcar iniciales en el cielo. Como recta
caída y amanecer perfecto.

Amada inmensa
como un violeta de cobalto puro
y la palabra clara del deseo.

Gota de anís en el crepúsculo
te amo con aquella esperanza del suicida poeta
que se meció en el mar
con la más grande de las perezas románticas.

Te miro así
como mirarían las violetas una mañana
ahogada en un rocío de recuerdos.

Es la primera vez que un absoluto amor de oro
hace rumbo en mis venas.

Así lo creo te amo
y un orgullo de plata me corre por el cuerpo.


Efraín Huerta.  

Amorosa anticipación

Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios
serán favor tan misterioso
como mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes.
Arrojado a quietud,
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por primera vez, quizá,
como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo,
sin el amor, sin mí.

Jorge Luis Borges:

En Luna de enfrente (1925)

martes, 3 de noviembre de 2020

XVI

 Con qué piedras qué sangre qué metal y qué luz fuimos hechos aunque tengamos la apariencia de una simple nube y nos lapiden y nos llamen visionarios cómo pasamos nuestras noches y nuestros días sólo un dios lo sabe. Amiga mía cuando enciende la noche tu pesadumbre eléctrica contemplo el árbol del corazón que se esparce tus manos tendidas hacia una Idea inmaculada a la que siempre imploras pero que siempre se niega a descender durante años y años ella ahí en lo alto tu aquí junto. Pero la visión del anhelo despierta un día encarnada y ahí donde antes no brillaba el desnudo erial ahora ríe una ciudad hermosa mientras la desees te acercas para verla te espera Dame tu mano para que vayamos antes de que la Aurora la inunde con exclamaciones de triunfo. 21 Dame tu mano antes de que se reúnan los pájaros en los hombros de la gente y digan cantando cómo finalmente pareció llegar desde lejos la Esperanza virginal criatura del mar. Vamos juntos aunque nos lapiden aunque nos llamen visionarios amiga mía aquellos que no han sabido jamás con qué metal con qué piedras con qué luz construimos soñamos y cantamos.


 ODYSSEAS ELYTIS

IX


 El jardín se adentraba en el mar península profundo clavel tu mano se iba con el agua para extender como velo de novia el mar tu mano abría el cielo. Ángeles con once espadas navegaban junto a tu nombre rasgando las florecidas olas abajo bandeaban las blancas velas con las ráfagas enviadas por el viento. Con blancas rosas llenas de espinas formabas guirnaldas de esperanza para la cabellera de las colinas de tu amor decías: la peinadora de la luz es fuente en la tierra que se divierte. Ladrona saeta escándalo de la risa oh nietecita de la vetusta luz del sol metiéndote en los árboles molestabas a las raíces abrías el escondrijo del agua apaleando el árbol del olvido. La misma noche con violines licenciosos entre los molinos semidescompuestos hablabas en secreto con una bruja en tu regazo escondías un regalo que era la luna misma. Luna aquí…..luna allá enigma leído por el mar para complacerte a ti el jardín se adentraba en el mar península profundo clavel.



ODYSSEAS ELYTIS

La bella de las bellas en el jardín

La bella de las bellas en el jardín

Despertaste la gota del día
Sobre el comienzo del canto de los árboles
¡Oh qué bella que estás
Con tus alegres cabellos desplegados
Y con la fuente donde viniste abierta
Para que te oyera que vives y que avanzas!

¡Oh qué bella que estás
Corriendo con el plumón de la alondra
En torno a las fragancias que te soplan
Como sopla el suspiro la pluma
Con un gran sol en los cabellos
Y con una abeja en el resplandor de tu danza!

¡Oh qué bella que estás
Con la nueva tierra que sufres
Desde la raíz hasta la cima de las sombras
Entre las redes de los eucaliptos
Con la mitad del cielo en tus ojos
Y con la otra en los  ojos que amas!

¡Oh qué bella que eres
Según despiertas el molino de los vientos
E inclinas tu nido a la izquierda
Para que no vaya perdido tanto amor
Para que no se lamente ni una sombra
En la mariposa griega que encendiste!

Arriba con tu matinal delectación
Colmada del césped del amanecer
Colmada de los pájaros oídos por primera vez!
¡Oh qué bella que estás
'Tirando la gota del día
Sobre el comienzo del canto de los árboles!

De "Orientaciones"
Ediciones del oriente y del mediterráneo 1996
Versión de Ramón Irigoyen