Me gusta escuchar a los demás. Hago música, poesía. Eso es la poesía: hacer. Guardo silencio ante las libaciones. Se derrama una copa de vino, se derraman tres, pero no veo al dios. Hoy lo convocan. A eso he venido. Mi música es aire dulce, suspendido e ignorado en el fondo de la conversación. Mi hacer seduce, encubre, sin embargo nadie lo celebra. Si me fuera, si mi música me siguiera igual que una péndola se deja mecer por el azar, estas voces quedarían a la deriva, diciendo cosas trascendentes con aspereza; estrellándose, quebrándose en su sabiduría. No me iré. Vine a conocer al más anciano de los dioses. Año tras año, de boca en boca se habla de él. Fue el primero en ver la luz. De lo que dice y hace hablan estos, para ellos ejecuto mi instrumento.
Lírica y prosa de un polígrafo, de los autores de todos los tiempos, artes, filosofía, ciencia y mucho más... Levantarse como un taumaturgo resuelto a poblar su jornada de milagros, y caer de nuevo en la cama para rumiar hasta la noche penas de amor y de dinero…
lunes, 26 de octubre de 2020
Jardín
jueves, 22 de octubre de 2020
IV
Al quinto día del invierno,
apareció un hombre que paseaba por
los montes. Pisaba la hierba antes
de partirla y devorarla. Arrancaba los
árboles con las manos y movíalos
parte a parte,
hoja a hoja los sacudía
al compás del viento.
Por las noches se acercaba
al río y sentado en las piedras
miraba largo rato,
toda la noche,
larga la noche,
esperando el amanecer de los
pájaros y de los niños.
Javier Heraud
Explosión
¡Si la vida es amor, bendita sea!
Quiero más vida para amar! Hoy siento
que no valen mil años de la idea
lo que un minuto azul de sentimiento.
Mi corazón moría triste y lento…
Hoy abre en luz como una flor febea.
¡La vida brota como un mar violento
donde la mano del amor golpea!
Hoy partió hacia la noche, triste, fría…
rotas las alas, mi melancolía;
como una vieja mancha de dolor
en la sombra lejana se deslíe…
¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
¡Mi vida toda es una boca en flor!