EDITORIAL
Las independencias de las excolonias europeas en América, sobre todo las que
pertenecieron a España, es uno de los temas historiográficamente hablando,
que más se han trabajado. Los primeros estudios sobre el momento de ruptura
del orden colonial dieron pie a las que se han denominado historias nacionales,
preocupadas ellas por construir un relato casi oficial sobre cómo nacieron las
nuevas repúblicas hispanoamericanas. Desde un principio, los variados relatos
que se elaboraron sobre las independencias enfatizaron en diversos aspectos
que consideraron relevantes, por ejemplo las ideas políticas que supuestamente
influyeron en el constructo ideológico revolucionario; las campañas militares
que condujeron a las derrotas de los ejércitos realistas en múltiples campos de
batalla, lo que significó el enaltecimiento de los “héroes que nos dieron patria”,
como reza una frase muy conocida en la región; el papel que desempeñaron
potencias europeas, especialmente Gran Bretaña, en el patrocinio del proceso
emancipador; y el papel que tanto la Iglesia católica, como institución, como la
religión, jugaron en la independencia como proceso histórico.
Sobre ese aspecto, el del papel que jugaron tanto la Iglesia católica como
institución, y la religión católica, hay abundante bibliografía, proveniente
de diversas corrientes de pensamiento y escuelas historiográficas. En esa
bibliografía observamos que no hay posiciones dominantes o hegemónicas,
por el contrario, con el paso del tiempo, son diversas las conclusiones y los
resultados que se muestran sobre cómo incidieron la iglesia y la religión
católicas en el proceso emancipador. De esta forma, si hablamos de la Iglesia
como institución observamos que se dice, por ejemplo, que fue baluarte de la
defensa de la monarquía en la crisis que padecía desde la invasión napoleónica
a la Península Ibérica en 1808. Y en ese sentido la defendió cuando en
sus colonias americanas se despertó el espíritu autonomista y después el
independentista. Se afirma también que sectores de esa institución, sobre todo
criollos y de baja importancia, apoyaron el gradual desprendimiento de las
colonias americanas hasta desembocar en la Independencia llegando, incluso,
a emplear mecanismos como catecismos y sermones para justificar lo que,
sobre el papel, era una clara ruptura del orden natural. También se indica que,
con el paso de los años, y sobre todo después de las derrotas realistas en tierras
americanas, los eclesiásticos, incluso peninsulares, que aún permanecían en el
continente americano decidieron, por bien de la iglesia y de la religión católicas
alinearse no sólo con la Independencia sino también con el sistema republicano.
A partir de ese momento, el de dar su aprobación a la Independencia, la iglesia
ayudó a los gobiernos de las nacientes repúblicas a buscar que esa aprobación
también fuera dada desde el centro del catolicismo, esto es Roma, lo que a la
postre comenzó a pasar desde mediados de la década de 1830. La aceptación
del Papa de la ruptura del orden colonial, y la formación de nuevas realidades,
por ejemplo la republicana, condujeron a la reconfiguración de las relaciones
con el pontificado por parte de las repúblicas hispanoamericanas y el imperio
brasileño. De esta forma puede verse el ocaso del patronato real y el fracaso,
por así llamarlo, del patronato republicano.
Pero el problema no puede verse únicamente desde arriba, desde la forma
como la Iglesia como institución, sobre todo jerarquía y clero muy ilustrado,
jugó papel en el proceso independentista alineándose a favor de unos y otros, y
variando de posición dependiendo de las circunstancias. En los sustratos de la
religión y de la religiosidad también puede observarse cómo la ruptura del orden
colonial los afectó. El cuestionamiento de la soberanía del monarca movió a
reforzar o desdeñar la devoción por Fernando VII. La guerra, más sangrienta en
unos escenarios que en otros, hizo que afloraran religiosidades, tanto de elites
como populares, por medio de devociones, novenas y rogativas, pidiendo por el
buen y pronto final de las confrontaciones. Los que apoyaban la independencia,
los que no la apoyaban y los que estaban expectantes acudían a la religiosidad
para manifestar sus creencias y pedir por lo que deseaban se cumpliera. Esas
religiosidades no desaparecieron durante la guerra ni en los momentos de
mayor tensión. Atravesaron la coyuntura de la ruptura del orden colonial para
continuar permeando a la sociedad. Y este es un punto relevante que no debe
dejar de lado la historiografía, el que si bien la iglesia se vio afectada, como
muchas otras instancias de la sociedad, por la independencia, ella permaneció
en el mundo republicano constituyéndose en la institución más longeva desde
que los europeos arribaron a América finalizando el siglo XV. Igual sucede
con la religión católica. Es cierto que en los recientes doscientos años ambas,
iglesia y religión católicas, han tenido cambios, no muchos, pero los han tenido,
y que la libertad religiosa y de cultos, unido a la creciente secularización de
la sociedad, han complejizado el panorama religioso. A pesar de ello, el peso
del catolicismo, religión e iglesia, sigue siendo considerable en las sociedades
hispanoamericanas.
En este sentido, el dossier que presentamos al público lector ayuda a
dar cuenta, en nueve artículos, sobre cómo la Iglesia y la religión actuaron,
participaron, fueron activas, fueron vistas e interpretadas en la Independencia
hispanoamericana. Estos textos se suman a una historiografía potente que
cada vez, con más fuerza y decisión, se aleja de los esquemas interpretativos
tradicionales consistentes en ver a la religión y a la iglesia ya sea como las únicas
promotoras de la civilización o, por el contrario, como las responsables de
todos y cada uno de los males que padecen las repúblicas hispanoamericanas.
Esta visión historiográfica confrontacionista, y a la vez reduccionista, ya ha
sido superada. Los nueve trabajos reunidos en el presente dossier han abordado, desde
distintos planteamientos metodológicos, los tres tópicos de reflexión
propuestos - Iglesia, religión e independencias-, dando a conocer complejos
procesos históricos que evidencian las participaciones, aportes y posiciones
de diferentes agentes e instituciones, los cuales se desenvolvieron en un
contexto de crisis monárquica y construcción republicana. El resultado
obtenido permitió vincular a la clerecía y feligresía católica, sin desatender sus
vivencias y expresiones religiosas, con procesos políticos y sociales amplios o
estructurales que definieron los movimientos de independencias en algunos
espacios de Hispanoamérica. El clero secular y regular, la jerarquía eclesiástica,
el ministerio parroquial, las autoridades civiles o los viajeros extranjeros son
analizados a través de indagaciones que problematizan las reformas educativas,
los discursos ideológicos, el patronato republicano, la erección de diócesis, la
adscripción política, el poder económico o las visiones del mundo. En todas
las investigaciones se han retomado problemas que la historiografía ha venido
estudiando en las últimas décadas, ahora vistos desde escenarios desatendidos,
que han posibilitado considerar documentación inédita u olvidada, así como
abrir caminos sobre asuntos apenas considerados como episodios anecdóticos
o asuntos cuyos itinerarios de estudio se creían clausurados por la disciplina
histórica.
El dossier se abre con el artículo de Carlos Arnulfo Rojas, titulado “Preludios
de la independencia. Aportes de jesuitas y agustinos a las reformas educativas
neogranadinas del siglo XVIII”, en el que se estudian las reformas educativas
emprendidas por la Compañía de Jesús y la orden agustina, tanto en sus
colegios como universidades en el virreinato del Nuevo Reino de Granda, con
el objetivo de identificar su participación en la constitución ideológica de las
acciones y discursos de los protagonistas de los movimientos independentistas.
Esta mirada a los antecedentes que definieron las primeras décadas del siglo
XIX, entendido como “preludio” del proceso independista, supuso un análisis
relacional de la bibliografía existente sobre la educación y la ilustración en
el periodo virreinal, así como un esfuerzo por encontrar los elementos que
vincularon los espacios de enseñanza con el advenimiento de una identidad
americana opuesta a la peninsular.
Distintas investigaciones han expuesto la importancia de la participación
del episcopado indiano en los procesos políticos concernientes a las crisis de
la monarquía española después de la invasión napoleónica. Alfonso Rubio, en
el artículo “Francisco Xavier de Lizana y Beaumont. El discurso ideológico
de una arzobispo-virrey de México, 1803-1810”, retoma el problema de la
jerarquía clerical desde una perspectiva que considera la producción escrita
y los discursos ideológicos de una de las figuras decisivas en la historia
del arzobispado de México y del virreinato de la Nueva España. Las cartas
pastorales, sermones, exhortaciones y proclamas de Lizana y Beaumont,
halladas dispersas por el autor en distintos fondos y acervos documentales
mexicanos, revelan una práctica escritural ajustada a la tradición escolástica y
vinculada al uso intertextual de la Biblia y la patrística. Revelan, por otro lado,
una constante preocupación respecto a las actitudes morales de la feligresía
católica y una oratoria sagrada centrada en la defensa de la monarquía hispana
-bajo la tríada Dios, Patria y Rey- contra los intereses expansivos extranjeros.
José Alejandro Cifuentes y Leonardo Miguel Hernández estudian, a
partir de documentación inédita del Archivo Capitular de la Arquidiócesis de
Bogotá, uno de los acontecimientos más descuidados sobre la historia de las
juntas provinciales: el Cisma del Socorro. El título del artículo, “El Cisma del
Socorro, preludio de las discusiones del patronato republicano”, contiene la
propuesta interpretativa de los autores, ya que entienden el proceso como un
momento en el que se plantearon de manera temprana los puntos centrales
de las atribuciones del poder civil sobre las circunstancias de los agentes e
instituciones de la Iglesia católica. Sin olvidar, por otro lado, la posibilidad de
vincular la creación del obispado socorrano con el problema de las soberanías
locales durante la primera república.
El artículo de Francy Juliet Ramírez, titulado “La religión al servicio de la
política. Tres eclesiásticos en la independencia de la Nueva Granada, 1810-
1816”, identifica y presenta la participación en el movimiento independentista
de tres curas neogranadinos - Pedro Salgar, Lindo Gonzáles del Río y Matheo
González Rubio -. La autora propone una revalorización de la agencia clerical
durante este período a partir de la diversidad de posiciones asumidas por el
ministerio parroquial. Los informes elaborados por los tribunales establecidos
durante la Reconquista, utilizados como indicio de las posiciones asumidas
por la clerecía parroquial, posibilitan precisar la complejidad de un problema
de investigación todavía inconcluso: el perfil de los eclesiásticos en tiempos
de Independencia y sus relaciones con las autoridades civiles.
La diversidad de posturas del clero parroquial, también analizadas por
Ismael Hernández González, en el artículo “Los curas de la parroquia de
Valladolid de Michoacán ante la guerra de independencia, 1818-1821”,
permite confirmar, para el caso novohispano, la necesidad de abandonar las
explicaciones deterministas sobre la clerecía. El análisis del posicionamiento
de las autoridades diocesanas -tanto el obispo Manuel Abad Quiero como los
prebendados del cabildo catedral-, de las acciones de los clérigos insurgentes -
José María Cos y Martín García Carrasquedo - y de la huida o permanencia de
los curas que se mantuvieron al margen del conflicto, aunado al estudio de las
posiciones ambiguas o cambiantes de la mayoría de los curas, permite al autor
afirmar una clara división al interior de la clerecía michoacana. Posiciones de
una clerecía novohispana que, al igual que la neogranadina, estuvo sujeta a las
exigencias de sus intereses, necesidades inmediatas o contextos particulares.
José David Cortés Guerrero, en el artículo “Religión, religiosidad e Iglesia
vistas por viajeros extranjeros. Colombia en tiempos de Independencia”,
presenta las visiones presentes en los relatos de viajes consistentes -
diarios, memorias y correspondencias - sobre tres ejes tópicos - religión,
religiosidad e Iglesia - indispensables para estudiar las primeras décadas
de vida republicana. La hipótesis sostenida por el autor, quien analiza casi
una veintena de testimonios, propone que la literatura de viajes posibilita
contemplar un complejo escenario, no reducible a afirmaciones que destaquen
la inmutabilidad de los ejes de reflexión propuestos o que no maticen las
consecuencias de la guerra de independencia y la ruptura del orden colonial.
Las diferentes visiones de los viajeros, críticas o moderadas según su lugar
de enunciación o procedencia, muestran una religiosidad permanente y
dinámica, sujeta a los cambios en las instituciones de poder republicanas y
al reacomodo de la Iglesia católica como institución en el naciente Estado. El
trabajo, en definitiva, cuestiona el postulado historiográfico que asume que los
relatos de viajes han sido estudiados en su totalidad, sin acudir a la revisión
exhaustiva de los testimonios y sin considerar la posibilidad de abrir sendas
de investigación revisionista.
La propuesta del artículo de Jefferson Jesid Díaz Sastre, titulado
“Nombrando las desviaciones para fijar adhesiones. Una interpretación de
las circulaciones de la herejía y de la condena a los herejes desde la ciudad de
Bogotá, 1819-1821”, es el estudio de la gestión política de las diferencias vista
desde las enunciaciones de herejía y cisma elaboradas por las autoridades
civiles y eclesiásticas. El autor plantea una investigación en la que dichas
enunciaciones se problematizan al ser consideradas como conflictos y procesos
en los que se pueden observar ambivalencias respecto al significado de la
herejía. Entre los contornos de lo religioso y lo político, la herejía y el cisma,
enunciadas en los procesos de censura de libros y conducta clerical, posibilitan
precisar el uso de la religión y la circulación del lenguaje religioso en un contexto
de construcción del orden republicano.
El poder económico e ideológico de la clerecía, estudiado en el artículo de
Viviana Chaves, titulado “El poder y el clero en Pasto durante la conformación
de la República de Colombia, 1821-1831”, es un problema central y decisivo
en la historia del establecimiento de las formas de gobierno republicanas.
Las características del poder económico e ideológico del clero, así como las
tensiones o relaciones que establecieron con distintos agentes, investigados a
través de documentación proveniente de archivos ecuatorianos y colombianos,
le permitieron a la autora señalar la participación de la clerecía pastusa en la
élite de poder local, al igual que su actividad como mediadores a través de las
proclamas y sermones que utilizaron para exhortar a la obediencia de políticas
promovidas por las autoridades civiles y eclesiásticas.
En el último artículo, titulado “La fidelidad del clero neogranadino durante
la transición de la Independencia”, Nectalí Ariza aborda el problema de la
crisis de lealtad de los ministros de lo sagrado durante los movimientos
independentistas. La disyuntiva de obedecer al soberano español o a los
representantes del nuevo orden republicano determinó la aparición de
Historia y Espacio, vol. 17, nº 56. Enero - Junio 2021. Cali, Colombia.
ISSN 0120-4661 (Impreso). ISSN 2357-6448 (En línea). Pp. 9 - 16
posiciones en apariencia contradictoria, pero que estaban sujetas a una lógica
de constante negociación y reacomodo de los intereses propios de la clerecía
y de la institución a la que pertenecían. A partir de la correspondencia de los
clérigos, en la que se manifiestan sus alegatos respecto a sus fueros y recursos
fiscales, el autor identifica un primer momento en el que se aceptó a los dos
bandos de manera alterna, el cual dio paso, una vez termina la guerra de
independencia, a los intentos de fortalecer su presencia como miembros de la
Iglesia en la conformación del nuevo Estado.
Acompañan a los artículos cinco reseñas elaboradas por Daniel Andrés
Zambrano, Juan Camilo Galeano Ramírez, Roger Pita Pico, Aneth Acuña
Noguera y Alfonso Rubio. Las reseñas comprenden una multiplicidad de
temas, algunos íntimamente relacionados con el objetivo del dossier, como el
análisis de los sermones patrióticos en los comienzos de la república, y otros
que evidencian notables contribuciones al estudio de la vida conventual en
la Nueva Granada, los virreinatos indianos durante el primer siglo XVIII,
la historia de la lectura como problema teórico y metodológico, y la cultura
política latinoamericana.
Estimamos que el conjunto de artículos ofrecerá un escenario complejo
sobre los procesos propuestos como objeto de estudio y planteará la necesidad
de revisar algunos temas postergados, continuar con la construcción de
interrogantes y alentar la búsqueda de fuentes y acervos documentales. La
indagación histórica sobre estos temas continúa siendo un problema inacabado
y abierto a nuevas sendas de investigación, establecidas con el ánimo de revisar
y cuestionar interpretaciones pasadas o proponer nuevas preguntas y análisis.
Este ha sido el objetivo del presente dossier, el cual esperamos se constituya
en una contribución significativa para comprender la historia de la Iglesia, la
religión y las independencias en Hispanoamérica.
José David Cortés Guerrero1*
Juan Camilo Galeano Ramírez2**