lunes, 28 de diciembre de 2020

Desciende de tus ojos



Desciende de tus ojos, deshazte de tus manos

abdica de tu voz, despoja tus oídos,

o ve subir la inmensa roja luna de estío

y caer el sol rojo por el cielo dorado.


Sabe que las palabras y el cielo están vacíos,

que cada movimiento, cada flor son en vano,

que los astros se mueren muy lejos de tus manos

que todo está cansado, saciado de destinos.


Deja que te consuma la vida y entretanto

contempla como nubes, nomás, subir el canto

y caer las palabras como lluvia a tu planta.


Si todo está cansado, saciado de destinos.

Escúchate morir sin elegir caminos

y piensa en lo que eres si eso aún te espanta.



Encontré en mi ventana.


Encontré en mi ventana

un pajarito muerto

con las patitas tiesas

y los ojos abiertos

5 fríos, tristes, opacos

y mirando hacia el cielo.

La plumita dorada,

casi blanca en el pecho

y las alas plegadas

10 y los ojos abiertos.

Miraba hacia las nubes,

hacia el sol, hacia el cielo.

Tenía los ojos tristes

el pajarito muerto.


Idea Vilariño

jueves, 24 de diciembre de 2020

A su amada recatada.

 

Si hubiera mundo y tiempo para rato,
No habría delito, dueña, en tu recato.
Pensaríamos en qué sitio hermoso
Transcurrir nuestro largo día amoroso;
Tú junto al indio Ganges quizá sea
Viendo rubíes; yo ante la marea
Del Humber con mi queja. Os amaría
Mucho antes del Diluvio todavía;
Y vos, si os place, me opondríais píos
Hasta la conversión de los judíos.
De mi amor vegetal el crecimiento
Sería mayor que imperios y más lento.
Cien años se me irían en loar
Tus ojos y tu frente contemplar;
Doscientos adorando cada pecho,
Mas para el resto treinta mil, sospecho;
Una era al menos para cada parte
Para al final tu corazón mostrarte.
Pues merecéis vos, dama, tal estado
Y yo por menos nunca habría amado.

…..Pero oigo a mis espaldas siempre encima
Que en carro alado el tiempo se aproxima;
Y ante nosotros más allá mirad:
Desiertos de la vasta eternidad.
Ya no se encontrará más tu hermosura
Ni mi canto se oirá en tu sepultura
De mármol; probará la gusanada
Esa virginidad tan bien guardada;
Polvo será vuestra honra antojadiza
Y mi lujuria acabará en ceniza.
La tumba es una linda, íntima plaza,
Pero creo que allí nadie se abraza.

…..Por eso en tanto el joven color rosa
Cual rocío sobre tu piel se posa,
Y transpira tu espíritu espontáneo
Por cada poro con fuego instantáneo,
Gocemos mientras seamos aún capaces;
Y, pasionales como aves rapaces,
Devoremos mejor el tiempo aprisa
Que decaer en su poder que agrisa.
Nuestra fuerza y dulzura toda entera
Enrollémosla en forma de una esfera;
Tricemos goces con lucha reñida
Por las puertas de hierro de la vida.
Así, aunque no podamos hacer nuestro
Sol parar, sí lo haremos correr diestro.

 

To his Coy Mistress

Had we but world enough, and time,
This coyness, lady, were no crime.
We would sit down and think which way
To walk, and pass our long love’s day;
Thou by the Indian Ganges’ side
Shouldst rubies find; I by the tide
Of Humber would complain. I would
Love you ten years before the Flood;
And you should, if you please, refuse
Till the conversion of the Jews.
My vegetable love should grow
Vaster than empires, and more slow.
An hundred years should go to praise
Thine eyes, and on thy forehead gaze;
Two hundred to adore each breast,
But thirty thousand to the rest;
An age at least to every part,
And the last age should show your heart.
For, lady, you deserve this state,
Nor would I love at lower rate.

…..But at my back I always hear
Time’s winged chariot hurrying near;
And yonder all before us lie
Deserts of vast eternity.
Thy beauty shall no more be found,
Nor, in thy marble vault, shall sound
My echoing song; then worms shall try
That long preserv’d virginity,
And your quaint honour turn to dust,
And into ashes all my lust.
The grave’s a fine and private place,
But none I think do there embrace.

…..Now therefore, while the youthful hue
Sits on thy skin like morning dew,
And while thy willing soul transpires
At every pore with instant fires,
Now let us sport us while we may;
And now, like am’rous birds of prey,
Rather at once our time devour,
Than languish in his slow-chapp’d power.
Let us roll all our strength, and all
Our sweetness, up into one ball;
And tear our pleasures with rough strife
Thorough the iron gates of life.
Thus, though we cannot make our sun
Stand still, yet we will make him run.

To his Coy Mistress – de Andrew MARVELL. Traducción de ©Pablo Ingberg.

martes, 22 de diciembre de 2020

Las hadas

Soñé vagar por bosques de palmeras,
cuyos blondos plumajes, al hundir
su disco el sol en las lejanas sierras,
cruzaban resplandores de rubí.

Del terso lago se tiñó de rosa,
la superficie límpida y azul
y a sus orillas garzas y palomas
posábanse en los sauces y bambús.

Muda la tarde ante la noche muda,
las gasas de su manto recogió;
de lindo mar dormida en las espumas
la luna halló la y a sus pies el sol.

Ven conmigo a vagar bajo las selvas
donde las hadas templan mi laud;
ellas me han dicho que conmigo sueñas,
que me harán inmortal si me amas tú.


-Jorge Isaacs-

jueves, 12 de noviembre de 2020

A Gabriel Miró

 No han sentido alguna vez tremendas ganas

de leer una extraña novela de hace siglos

mas que cualquier cosa con un deseo tremendo

como si quisiera uno conversar con los muertos

se halla por azar o quizá por un desvelo

un encuentro con un fragmento de un cuento

lo devoras y quieres mas del festín

así sea acido, amargo y sepa a dolor

pero buscas entre tus libros viejos

no tienes nada del misterioso autor 

en su búsqueda vas con desespero

ignorando el mundo real allí fuera

¡pero mira no mas que caros y costosos!

los olvidados libros en las estanterías

así que te quedas con esa desgana

no tienes mas en el corazón metido

al autor, y hallaras otro fragmento

lo has bajado de la internet 

una sinopsis te deja en hipnosis

has hallado ese oasis que acallará

el tedio y el bullicio del alma

en las noches mas tristes y solitarias.

MP

lunes, 9 de noviembre de 2020

SONNET XVII.

CYNTHIA, whose glories are at full forever,
    Whose beauties draw forth tears, and kindle fires,
Fires, which kindled once are quenchèd never :
    So beyond hope your worth bears up desires.
Why cast you clouds on your sweet-looking eyes?
    Are you afraid, they show me too much pleasure?
Strong Nature decks the grave wherein it lies,
    Excellence can never be expressed in measure.
Are you afraid because my heart adores you,
    The world will think I hold Endymion's place?
Hippolytus, sweet Cynthia, kneeled before you ;
    Yet did you not come down to kiss his face.
Angels enjoy the Heaven's inward choirs :
Star-gazers only multiply desires.


by Fulke Greville

miércoles, 4 de noviembre de 2020

El amor

El amor viene lento como la tierra negra,
como luz de doncella, como el aire del trigo.
Se parece a la lluvia lavando viejos árboles,
resucitando pájaros. Es blanquísimo y limpio,
larguísimo y sereno: veinte sonrisas claras,
un chorro de granizo o fría seda educada.

Es como el sol, el alba: una espiga muy grande.

Yo camino en silencio por donde lloran piedras
que quieren ser palomas, o estrellas,
o canarios: voy entre campanas.
Escucho los sollozos de los cuervos que mueren,
de negros perros semejantes a tristes golondrinas.

Yo camino buscando tu sonrisa de fiesta,
tu azul melancolía, tu garganta morena
y esa voz de cuchillo que domina mis nervios.
Ignorante de todo, llevo el rumbo del viento,
el olor de la niebla, el murmullo del tiempo.

Enséñame tu forma de gran lirio salvaje:
cómo viven tus brazos, cómo alienta tu pecho,
cómo en tus finas piernas siguen latiendo rosas
y en tus largos cabellos las dolientes violetas.

Yo camino buscando tu sonrisa de nube,
tu sonrisa de ala, tu sonrisa de fiebre.
Yo voy por el amor, por el heroico vino
que revienta los labios. Vengo de la tristeza,
de la agria cortesía que enmohece los ojos.

Pero el amor es lento, pero el amor es muerte
resignada y sombría: el amor es misterio,
es una luna parda, larga noche sin crímenes,
río de suicidas fríos y pensativos, fea
y perfecta maldad hija de una Poesía
que todavía rezuma lágrimas y bostezos,
oraciones y agua, bendiciones y penas.

Te busco por la lluvia creadora de violencias,
por la lluvia sonora de laureles y sombras,
amada tanto tiempo, tanto tiempo deseada,
finalmente destruida por un alba de odio.


Efraín Huerta.


"Para olvidarte"


José Ángel Buesa
Amar nadie lo ignora viene a ser como un juego:
el juego de dos almas y el juego de dos vidas.
Y hay quien gana y quien pierde. Tal vez lo sabrás luego,
si yo logro olvidarte pero tú no me olvidas.
Yo sé por qué lo digo. La vida tiene un modo
sutil de detenerse mientras sigue adelante,
y una mujer bonita puede olvidarlo todo
menos su última cita con su primer amante.
Por eso, allá... Tan lejos... En tus tardes de hastío,
puede ser que comprendas que el hombre a quien quisiste
llenó de mariposas tu corazón vacío
y de fechas alegres tu calendario triste.
Y como tu pasado no pasó todavía
tendrás que recordarme viendo en tu tocador
aquellos espejuelos oscuros con que un día
disimulaste un poco tus tijeras de amor.
Y yo sé que otro día, de rezos y conjuros,
te dirán que me he muerto yo sé que será así
y te pondrás los mismos espejuelos oscuros
para que nadie sepa que lloraste por mí.
José Ángel Buesa (1910- 1982)

Absoluto amor

Como una limpia mañana de besos morenos
cuando las plumas de la aurora comenzaron
a marcar iniciales en el cielo. Como recta
caída y amanecer perfecto.

Amada inmensa
como un violeta de cobalto puro
y la palabra clara del deseo.

Gota de anís en el crepúsculo
te amo con aquella esperanza del suicida poeta
que se meció en el mar
con la más grande de las perezas románticas.

Te miro así
como mirarían las violetas una mañana
ahogada en un rocío de recuerdos.

Es la primera vez que un absoluto amor de oro
hace rumbo en mis venas.

Así lo creo te amo
y un orgullo de plata me corre por el cuerpo.


Efraín Huerta.  

Amorosa anticipación

Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios
serán favor tan misterioso
como mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes.
Arrojado a quietud,
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por primera vez, quizá,
como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo,
sin el amor, sin mí.

Jorge Luis Borges:

En Luna de enfrente (1925)

martes, 3 de noviembre de 2020

XVI

 Con qué piedras qué sangre qué metal y qué luz fuimos hechos aunque tengamos la apariencia de una simple nube y nos lapiden y nos llamen visionarios cómo pasamos nuestras noches y nuestros días sólo un dios lo sabe. Amiga mía cuando enciende la noche tu pesadumbre eléctrica contemplo el árbol del corazón que se esparce tus manos tendidas hacia una Idea inmaculada a la que siempre imploras pero que siempre se niega a descender durante años y años ella ahí en lo alto tu aquí junto. Pero la visión del anhelo despierta un día encarnada y ahí donde antes no brillaba el desnudo erial ahora ríe una ciudad hermosa mientras la desees te acercas para verla te espera Dame tu mano para que vayamos antes de que la Aurora la inunde con exclamaciones de triunfo. 21 Dame tu mano antes de que se reúnan los pájaros en los hombros de la gente y digan cantando cómo finalmente pareció llegar desde lejos la Esperanza virginal criatura del mar. Vamos juntos aunque nos lapiden aunque nos llamen visionarios amiga mía aquellos que no han sabido jamás con qué metal con qué piedras con qué luz construimos soñamos y cantamos.


 ODYSSEAS ELYTIS

IX


 El jardín se adentraba en el mar península profundo clavel tu mano se iba con el agua para extender como velo de novia el mar tu mano abría el cielo. Ángeles con once espadas navegaban junto a tu nombre rasgando las florecidas olas abajo bandeaban las blancas velas con las ráfagas enviadas por el viento. Con blancas rosas llenas de espinas formabas guirnaldas de esperanza para la cabellera de las colinas de tu amor decías: la peinadora de la luz es fuente en la tierra que se divierte. Ladrona saeta escándalo de la risa oh nietecita de la vetusta luz del sol metiéndote en los árboles molestabas a las raíces abrías el escondrijo del agua apaleando el árbol del olvido. La misma noche con violines licenciosos entre los molinos semidescompuestos hablabas en secreto con una bruja en tu regazo escondías un regalo que era la luna misma. Luna aquí…..luna allá enigma leído por el mar para complacerte a ti el jardín se adentraba en el mar península profundo clavel.



ODYSSEAS ELYTIS

La bella de las bellas en el jardín

La bella de las bellas en el jardín

Despertaste la gota del día
Sobre el comienzo del canto de los árboles
¡Oh qué bella que estás
Con tus alegres cabellos desplegados
Y con la fuente donde viniste abierta
Para que te oyera que vives y que avanzas!

¡Oh qué bella que estás
Corriendo con el plumón de la alondra
En torno a las fragancias que te soplan
Como sopla el suspiro la pluma
Con un gran sol en los cabellos
Y con una abeja en el resplandor de tu danza!

¡Oh qué bella que estás
Con la nueva tierra que sufres
Desde la raíz hasta la cima de las sombras
Entre las redes de los eucaliptos
Con la mitad del cielo en tus ojos
Y con la otra en los  ojos que amas!

¡Oh qué bella que eres
Según despiertas el molino de los vientos
E inclinas tu nido a la izquierda
Para que no vaya perdido tanto amor
Para que no se lamente ni una sombra
En la mariposa griega que encendiste!

Arriba con tu matinal delectación
Colmada del césped del amanecer
Colmada de los pájaros oídos por primera vez!
¡Oh qué bella que estás
'Tirando la gota del día
Sobre el comienzo del canto de los árboles!

De "Orientaciones"
Ediciones del oriente y del mediterráneo 1996
Versión de Ramón Irigoyen

 

lunes, 26 de octubre de 2020

Araceli Mancilla

 Me gusta escuchar a los demás. Hago música, poesía. Eso es la poesía: hacer. Guardo silencio ante las libaciones. Se derrama una copa de vino, se derraman tres, pero no veo al dios. Hoy lo convocan. A eso he venido. Mi música es aire dulce, suspendido e ignorado en el fondo de la conversación. Mi hacer seduce, encubre, sin embargo nadie lo celebra. Si me fuera, si mi música me siguiera igual que una péndola se deja mecer por el azar, estas voces quedarían a la deriva, diciendo cosas trascendentes con aspereza; estrellándose, quebrándose en su sabiduría. No me iré. Vine a conocer al más anciano de los dioses. Año tras año, de boca en boca se habla de él. Fue el primero en ver la luz. De lo que dice y hace hablan estos, para ellos ejecuto mi instrumento.

Jardín

Nubes a la deriva, continentes
sonámbulos, países sin substancia
ni peso, geografías dibujadas
por el sol y borradas por el viento.
 
Cuatro muros de adobe. Buganvillas:
en sus llamas pacíficas mis ojos
se bañan. Pasa el viento entre alabanzas
de follajes y yerbas de rodillas.
 
El heliotropo con morados pasos
cruza envuelto en su aroma. Hay un profeta:
el fresno –y un meditabundo: el pino.
El jardín es pequeño, el cielo inmenso.
 
Verdor sobreviviente en mis escombros:
en mis ojos te miras y te tocas,
te conoces en mí y en mí te piensas,
en mí duras y en mí te desvaneces.

jueves, 22 de octubre de 2020

IV


Al quinto día del invierno,

apareció un hombre que paseaba por 

los montes. Pisaba la hierba antes 

de partirla y devorarla. Arrancaba los

árboles con las manos y movíalos 

parte a parte, 

hoja a hoja los sacudía 

al compás del viento. 

Por las noches se acercaba

al río y sentado en las piedras

miraba largo rato, 

toda la noche, 

larga la noche, 

esperando el amanecer de los 

pájaros y de los niños.


Javier Heraud

Explosión

¡Si la vida es amor, bendita sea!
Quiero más vida para amar! Hoy siento
que no valen mil años de la idea
lo que un minuto azul de sentimiento.

Mi corazón moría triste y lento…
Hoy abre en luz como una flor febea.
¡La vida brota como un mar violento
donde la mano del amor golpea!

Hoy partió hacia la noche, triste, fría…
rotas las alas, mi melancolía;
como una vieja mancha de dolor

en la sombra lejana se deslíe…
¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
¡Mi vida toda es una boca en flor!

Delmira Agustini

martes, 7 de julio de 2020



Fue una alegría de una sola vez, de esas que no son nunca más iguales. El corazón, lleno de historias tristes, fue arrebatado por las claridades. Fue una alegría como la mañana, que puso azul el corazón, y grande, más comunicativo su latido, más esbelta su cumbre aleteante. Fue una alegría que dolió de tanto encenderse, reírse, dilatarse. Una mujer y yo la recogimos desde un niño rodado de su carne. Fue una alegría en el amanecer más virginal de todas las verdades. Se inflamaban los gallos, y callaron atravesados por su misma sangre. 21 Fue la primera vez de la alegría la sola vez de su total imagen. Las otras alegrías se quedaron como granos de arena ante los mares. Fue una alegría para siempre sola, para siempre dorada, destellante. Pero es una tristeza para siempre, porque apenas nacida fue a enterrarse.

lunes, 6 de julio de 2020

El último rincón



El último y el primero:
rincón para el sol más grande,
sepultura de esta vida
donde tus ojos no caben.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Por el olivo lo quiero,
lo persigo por la calle,
se sume por los rincones
donde se sumen los árboles.
Se ahonda y hace más honda
la intensidad de mi sangre.
Los olivos moribundos
florecen en todo el aire
y los muchachos se quedan
cercanos y agonizantes.
Carne de mi movimiento,
huesos de ritmos mortales:
me muero por respirar
sobre vuestros ademanes.
Corazón que entre dos piedras
ansiosas de machacarte,
de tanto querer te ahogas
como un mar entre dos mares.
De tanto querer me ahogo,
y no me es posible ahogarme.
Beso que viene rodando
desde el principio del mundo
a mi boca por tus labios.
Beso que va a un porvenir,
boca como un doble astro
que entre los astros palpita
por tantos besos parados,
por tantas bocas cerradas
sin un beso solitario.
¿Qué hice para que pusieran
a mi vida tanta cárcel?
Tu pelo donde lo negro
ha sufrido las edades
de la negrura más firme,
y la más emocionante:
tu secular pelo negro
recorro hasta remontarme
a la negrura primera
de tus ojos y tus padres,
al rincón de pelo denso
donde relampagueaste.
Como un rincón solitario
allí el hombre brota y arde.
Ay, el rincón de tu vientre;
el callejón de tu carne:
el callejón sin salida
donde agonicé una tarde.
La pólvora y el amor
marchan sobre las ciudades
deslumbrando, removiendo
la población de la sangre.
El naranjo sabe a vida
y el olivo a tiempo sabe.
Y entre el clamor de los dos
mis pasiones se debaten.
El último y el primero:
rincón donde algún cadáver
siente el arrullo del mundo
de los amorosos cauces.
Siesta que ha entenebrecido
el sol de las humedades.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, nadie.
mÁS POEMAS DE MIGUEL HERNÁNDEZ


sábado, 4 de julio de 2020

QUISIERA ESTA TARDE



Quisiera esta tarde divina de octubre pasear por la orilla lejana del mar; que la arena de oro, y las aguas verdes, y los cielos puros me vieran pasar. Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera, como una romana, para concordar con las grandes olas, y las rocas muertas y las anchas playas que ciñen el mar. Con el paso lento, y los ojos fríos y la boca muda, dejarme llevar; ver cómo se rompen las olas azules contra los granitos y no parpadear; ver cómo las aves rapaces se comen los peces pequeños y no despertar; pensar que pudieran las frágiles barcas hundirse en las aguas y no suspirar; ver que se adelanta, la garganta al aire, el hombre más bello, no desear amar... Perder la mirada, distraídamente, perderla y que nunca la vuelva a encontrar; Y, figura erguida, entre cielo y playa, sentirme el olvido perenne del mar.

Alfonsina Storni

sábado, 23 de mayo de 2020

EL PRIMER PELDAÑO


(ant. 1911)

Así a Teócrito se lamentaba
un día el joven poeta Eumenes:
«Dos años hace que escribo
y sólo un idilio he compuesto.
Es mi única obra terminada.
Qué alta es, puedo verlo,
la escala de la Poesía;
no ascenderé después de éste
más peldaños, oh desdichado de mí».

Le respondió Teócrito: «Esas ideas tuyas
son impropias y blasfemas.
Ya de tu primer paso debes
sentirte feliz y satisfecho.
No es poco haber llegado hasta ahí;
un gran triunfo es ya lo que has logrado.
Ese primer peldaño
está muy lejos del mundo profano.
Para poder pisarlo debieron aceptarte
como a uno de los suyos en la ciudad de las ideas.
Y es difícil llegar a tales puertas
y un raro privilegio que te admitan.
En el ágora encontrarás legisladores
ante los que ningún aventurero se reiría.
No es poco haber llegado ahí;
es ya un gran triunfo haberlo conseguido».

 Konstantino Kavafis (1863-1933)



sábado, 25 de abril de 2020

Aquel amor…


Idea Vilariño

Aquel amor
aquel
que tomé con la punta de los dedos
que dejé que olvidé
aquel amor
ahora
en unas líneas que
se caen de un cajón
está ahí
sigue estando
sigue diciéndome
está doliendo
está
todavía
sangrando.




miércoles, 12 de febrero de 2020

Que se cierre esa puerta...

Que se cierre esa puerta...
Que se cierre esa puerta
que no me deja estar a solas con tus besos.
Que se cierre esa puerta
por donde campos, sol y rosas quieren vernos.

Esa puerta por donde
la cal azul de los pilares entra
a mirar como niños maliciosos
la timidez de nuestras dos caricias
que no se dan porque la puerta , abierta.....

Por razones serenas
pasamos largo tiempo a puerta abierta.
Y arriesgado es besarse
y oprimirse las manos, ni siquiera
mirarse demasiado, ni siquiera
callar en buena lid....

Pero en la noche
la puerta se echa encima de sí misma
y se cierra tan ciega y claramente
que nos sentimos ya, tú y yo, en campo abierto,
escogiendo caricias como joyas
ocultas en la noche con jardines
puestos en las rodillas de los montes,
pero solos tú y yo.

La mórbida penumbra
enlaza nuestros cuerpos y saquea
mi inédita ternura,
la fuerza de mis brazos que te agobian
tan dulcemente, el gran beso insaciable
que se bebe así mismo
y en su espacio redime
lo pequeño de ilímites distancias...

Dichosa puerta que nos acompañas
cerrada, en nuestra dicha. Tu obstrucción
es la liberación de estas dos cárceles;
la escapatoria de las dos pisadas
idénticas que saltan a la nube
de la que se regresa en la mañana.



 CARLOS PELLICER

jueves, 16 de enero de 2020

Transfusión


La vida tuya sangre mía abona
y te amo a muerte, te amo; si pudiera
bajo los cielos negros te comiera
el corazón con dientes de leona.
Antes de conocerte era ladrona
y ahora soy menguada prisionera.
¡Cómo luce de bien mi primavera!
¡Cómo brilla en tu frente mi corona!
Sangre que es mía en tus pupilas arde
y entre tus labios pone cada tarde
las uvas dulces con que pan convida.
Y en tanto; flor sin aire, flor en gruta,
me exprimo toda en ti como una fruta
y entre tus manos se me va la vida.
Alfonsina Storni
El dulce daño (1918)