sábado, 23 de enero de 2021

El mar, el mar.

" Mientras yo causaba la desdicha de mis padres, cuando aprendía en Londres las

artes histriónicas, James era un muchacho modelo en Oxford, donde estudiaba

historia. Por entonces perdí el contacto con él; desapareció la avidez de conocer sus

triunfos y no tenía el menor interés en saber a qué se dedicaba el primo James. Fuera

lo que fuese, no lo terminó a causa de la guerra. Se incorporó a algo llamado Cuerpo

de Fusileros, y así empezó, aunque creo que en aquel momento él no se dio cuenta, su

vida militar. Ahora me resulta muy difícil imaginar a James en otro papel que no sea

el de militar. Su experiencia en la guerra fue bastante interesante, mientras yo hacía

giras, viajando en autobús, a fin de representar a Shakespeare para los mineros del

carbón. Al cabo de un tiempo oí decir que estaba en Dehra Dun, en la India. Yo tenía

mis propios problemas, especialmente mi primer amor y sus secuelas, a lo que

siguieron las escaramuzas iniciales de mi larga guerra con Clement. Más adelante

conocí las principales aventuras de James, el cual escaló varias montañas, se interesó

por el Tíbet, aprendió el tibetano y cruzaba continuamente la frontera tibetana en su

poni. (Su considerable entrenamiento infantil debió de serle útil). Después le

encargaron de una o más misiones como embajador ante algún dirigente tibetano por

no sé qué asunto que tenía que ver con prisioneros de guerra alemanes. Vivió

experiencias pintorescas, pero no creo que jamás haya visto una acción verdadera.

Siempre temí enterarme de que había ganado la Cruz al Valor. Por supuesto, jamás he

dudado de que James sea un valiente, de una manera en que yo, desde luego, no lo

soy."


"Una primera parte es la crónica diarística de un viejo director de teatro

retirado en una casa solitaria frente al mar, cerca de un pequeño pueblo.

Desde la soledad, la visita del pasado se hace inevitable, no sólo a través de

cartas y recuerdos, sino entre visitas y encuentros inesperados. La segunda

parte está escrita en tono de memoria. La historia ha terminado, al menos

para la voz del narrador, el tono es más pausado y, paradójicamente, la

narración más ágil: la comprensión se abre poco a poco. En ese lapso se

han cruzado pasado, presente y futuro; además de los sueños, los posibles y

los imposibles."


Iris Murdoch



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