" Mientras yo causaba la desdicha de mis padres, cuando aprendía en Londres las
artes histriónicas, James era un muchacho modelo en Oxford, donde estudiaba
historia. Por entonces perdí el contacto con él; desapareció la avidez de conocer sus
triunfos y no tenía el menor interés en saber a qué se dedicaba el primo James. Fuera
lo que fuese, no lo terminó a causa de la guerra. Se incorporó a algo llamado Cuerpo
de Fusileros, y así empezó, aunque creo que en aquel momento él no se dio cuenta, su
vida militar. Ahora me resulta muy difícil imaginar a James en otro papel que no sea
el de militar. Su experiencia en la guerra fue bastante interesante, mientras yo hacía
giras, viajando en autobús, a fin de representar a Shakespeare para los mineros del
carbón. Al cabo de un tiempo oí decir que estaba en Dehra Dun, en la India. Yo tenía
mis propios problemas, especialmente mi primer amor y sus secuelas, a lo que
siguieron las escaramuzas iniciales de mi larga guerra con Clement. Más adelante
conocí las principales aventuras de James, el cual escaló varias montañas, se interesó
por el Tíbet, aprendió el tibetano y cruzaba continuamente la frontera tibetana en su
poni. (Su considerable entrenamiento infantil debió de serle útil). Después le
encargaron de una o más misiones como embajador ante algún dirigente tibetano por
no sé qué asunto que tenía que ver con prisioneros de guerra alemanes. Vivió
experiencias pintorescas, pero no creo que jamás haya visto una acción verdadera.
Siempre temí enterarme de que había ganado la Cruz al Valor. Por supuesto, jamás he
dudado de que James sea un valiente, de una manera en que yo, desde luego, no lo
soy."
"Una primera parte es la crónica diarística de un viejo director de teatro
retirado en una casa solitaria frente al mar, cerca de un pequeño pueblo.
Desde la soledad, la visita del pasado se hace inevitable, no sólo a través de
cartas y recuerdos, sino entre visitas y encuentros inesperados. La segunda
parte está escrita en tono de memoria. La historia ha terminado, al menos
para la voz del narrador, el tono es más pausado y, paradójicamente, la
narración más ágil: la comprensión se abre poco a poco. En ese lapso se
han cruzado pasado, presente y futuro; además de los sueños, los posibles y
los imposibles."
Iris Murdoch
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