jueves, 3 de junio de 2021

EDITORIAL

 EDITORIAL


Las independencias de las excolonias europeas en América, sobre todo las que

pertenecieron a España, es uno de los temas historiográficamente hablando,

que más se han trabajado. Los primeros estudios sobre el momento de ruptura

del orden colonial dieron pie a las que se han denominado historias nacionales,

preocupadas ellas por construir un relato casi oficial sobre cómo nacieron las

nuevas repúblicas hispanoamericanas. Desde un principio, los variados relatos

que se elaboraron sobre las independencias enfatizaron en diversos aspectos

que consideraron relevantes, por ejemplo las ideas políticas que supuestamente

influyeron en el constructo ideológico revolucionario; las campañas militares

que condujeron a las derrotas de los ejércitos realistas en múltiples campos de

batalla, lo que significó el enaltecimiento de los “héroes que nos dieron patria”,

como reza una frase muy conocida en la región; el papel que desempeñaron

potencias europeas, especialmente Gran Bretaña, en el patrocinio del proceso

emancipador; y el papel que tanto la Iglesia católica, como institución, como la

religión, jugaron en la independencia como proceso histórico.

Sobre ese aspecto, el del papel que jugaron tanto la Iglesia católica como

institución, y la religión católica, hay abundante bibliografía, proveniente

de diversas corrientes de pensamiento y escuelas historiográficas. En esa

bibliografía observamos que no hay posiciones dominantes o hegemónicas,

por el contrario, con el paso del tiempo, son diversas las conclusiones y los

resultados que se muestran sobre cómo incidieron la iglesia y la religión

católicas en el proceso emancipador. De esta forma, si hablamos de la Iglesia

como institución observamos que se dice, por ejemplo, que fue baluarte de la

defensa de la monarquía en la crisis que padecía desde la invasión napoleónica

a la Península Ibérica en 1808. Y en ese sentido la defendió cuando en

sus colonias americanas se despertó el espíritu autonomista y después el

independentista. Se afirma también que sectores de esa institución, sobre todo

criollos y de baja importancia, apoyaron el gradual desprendimiento de las

colonias americanas hasta desembocar en la Independencia llegando, incluso,

a emplear mecanismos como catecismos y sermones para justificar lo que,

sobre el papel, era una clara ruptura del orden natural. También se indica que,

con el paso de los años, y sobre todo después de las derrotas realistas en tierras

americanas, los eclesiásticos, incluso peninsulares, que aún permanecían en el

continente americano decidieron, por bien de la iglesia y de la religión católicas

alinearse no sólo con la Independencia sino también con el sistema republicano.

A partir de ese momento, el de dar su aprobación a la Independencia, la iglesia

ayudó a los gobiernos de las nacientes repúblicas a buscar que esa aprobación

también fuera dada desde el centro del catolicismo, esto es Roma, lo que a la

postre comenzó a pasar desde mediados de la década de 1830. La aceptación

del Papa de la ruptura del orden colonial, y la formación de nuevas realidades,

por ejemplo la republicana, condujeron a la reconfiguración de las relaciones

con el pontificado por parte de las repúblicas hispanoamericanas y el imperio

brasileño. De esta forma puede verse el ocaso del patronato real y el fracaso,

por así llamarlo, del patronato republicano.

Pero el problema no puede verse únicamente desde arriba, desde la forma

como la Iglesia como institución, sobre todo jerarquía y clero muy ilustrado,

jugó papel en el proceso independentista alineándose a favor de unos y otros, y

variando de posición dependiendo de las circunstancias. En los sustratos de la

religión y de la religiosidad también puede observarse cómo la ruptura del orden

colonial los afectó. El cuestionamiento de la soberanía del monarca movió a

reforzar o desdeñar la devoción por Fernando VII. La guerra, más sangrienta en

unos escenarios que en otros, hizo que afloraran religiosidades, tanto de elites

como populares, por medio de devociones, novenas y rogativas, pidiendo por el

buen y pronto final de las confrontaciones. Los que apoyaban la independencia,

los que no la apoyaban y los que estaban expectantes acudían a la religiosidad

para manifestar sus creencias y pedir por lo que deseaban se cumpliera. Esas

religiosidades no desaparecieron durante la guerra ni en los momentos de

mayor tensión. Atravesaron la coyuntura de la ruptura del orden colonial para

continuar permeando a la sociedad. Y este es un punto relevante que no debe

dejar de lado la historiografía, el que si bien la iglesia se vio afectada, como

muchas otras instancias de la sociedad, por la independencia, ella permaneció

en el mundo republicano constituyéndose en la institución más longeva desde

que los europeos arribaron a América finalizando el siglo XV. Igual sucede

con la religión católica. Es cierto que en los recientes doscientos años ambas,

iglesia y religión católicas, han tenido cambios, no muchos, pero los han tenido,

y que la libertad religiosa y de cultos, unido a la creciente secularización de

la sociedad, han complejizado el panorama religioso. A pesar de ello, el peso

del catolicismo, religión e iglesia, sigue siendo considerable en las sociedades

hispanoamericanas.

En este sentido, el dossier que presentamos al público lector ayuda a

dar cuenta, en nueve artículos, sobre cómo la Iglesia y la religión actuaron,

participaron, fueron activas, fueron vistas e interpretadas en la Independencia

hispanoamericana. Estos textos se suman a una historiografía potente que

cada vez, con más fuerza y decisión, se aleja de los esquemas interpretativos

tradicionales consistentes en ver a la religión y a la iglesia ya sea como las únicas

promotoras de la civilización o, por el contrario, como las responsables de

todos y cada uno de los males que padecen las repúblicas hispanoamericanas.

Esta visión historiográfica confrontacionista, y a la vez reduccionista, ya ha

sido superada. Los nueve trabajos reunidos en el presente dossier han abordado, desde

distintos planteamientos metodológicos, los tres tópicos de reflexión

propuestos - Iglesia, religión e independencias-, dando a conocer complejos

procesos históricos que evidencian las participaciones, aportes y posiciones

de diferentes agentes e instituciones, los cuales se desenvolvieron en un

contexto de crisis monárquica y construcción republicana. El resultado

obtenido permitió vincular a la clerecía y feligresía católica, sin desatender sus

vivencias y expresiones religiosas, con procesos políticos y sociales amplios o

estructurales que definieron los movimientos de independencias en algunos

espacios de Hispanoamérica. El clero secular y regular, la jerarquía eclesiástica,

el ministerio parroquial, las autoridades civiles o los viajeros extranjeros son

analizados a través de indagaciones que problematizan las reformas educativas,

los discursos ideológicos, el patronato republicano, la erección de diócesis, la

adscripción política, el poder económico o las visiones del mundo. En todas

las investigaciones se han retomado problemas que la historiografía ha venido

estudiando en las últimas décadas, ahora vistos desde escenarios desatendidos,

que han posibilitado considerar documentación inédita u olvidada, así como

abrir caminos sobre asuntos apenas considerados como episodios anecdóticos

o asuntos cuyos itinerarios de estudio se creían clausurados por la disciplina

histórica.

El dossier se abre con el artículo de Carlos Arnulfo Rojas, titulado “Preludios

de la independencia. Aportes de jesuitas y agustinos a las reformas educativas

neogranadinas del siglo XVIII”, en el que se estudian las reformas educativas

emprendidas por la Compañía de Jesús y la orden agustina, tanto en sus

colegios como universidades en el virreinato del Nuevo Reino de Granda, con

el objetivo de identificar su participación en la constitución ideológica de las

acciones y discursos de los protagonistas de los movimientos independentistas.

Esta mirada a los antecedentes que definieron las primeras décadas del siglo

XIX, entendido como “preludio” del proceso independista, supuso un análisis

relacional de la bibliografía existente sobre la educación y la ilustración en

el periodo virreinal, así como un esfuerzo por encontrar los elementos que

vincularon los espacios de enseñanza con el advenimiento de una identidad

americana opuesta a la peninsular.

Distintas investigaciones han expuesto la importancia de la participación

del episcopado indiano en los procesos políticos concernientes a las crisis de

la monarquía española después de la invasión napoleónica. Alfonso Rubio, en

el artículo “Francisco Xavier de Lizana y Beaumont. El discurso ideológico

de una arzobispo-virrey de México, 1803-1810”, retoma el problema de la

jerarquía clerical desde una perspectiva que considera la producción escrita

y los discursos ideológicos de una de las figuras decisivas en la historia

del arzobispado de México y del virreinato de la Nueva España. Las cartas

pastorales, sermones, exhortaciones y proclamas de Lizana y Beaumont,

halladas dispersas por el autor en distintos fondos y acervos documentales

mexicanos, revelan una práctica escritural ajustada a la tradición escolástica y

vinculada al uso intertextual de la Biblia y la patrística. Revelan, por otro lado,

una constante preocupación respecto a las actitudes morales de la feligresía

católica y una oratoria sagrada centrada en la defensa de la monarquía hispana

-bajo la tríada Dios, Patria y Rey- contra los intereses expansivos extranjeros.

José Alejandro Cifuentes y Leonardo Miguel Hernández estudian, a

partir de documentación inédita del Archivo Capitular de la Arquidiócesis de

Bogotá, uno de los acontecimientos más descuidados sobre la historia de las

juntas provinciales: el Cisma del Socorro. El título del artículo, “El Cisma del

Socorro, preludio de las discusiones del patronato republicano”, contiene la

propuesta interpretativa de los autores, ya que entienden el proceso como un

momento en el que se plantearon de manera temprana los puntos centrales

de las atribuciones del poder civil sobre las circunstancias de los agentes e

instituciones de la Iglesia católica. Sin olvidar, por otro lado, la posibilidad de

vincular la creación del obispado socorrano con el problema de las soberanías

locales durante la primera república.

El artículo de Francy Juliet Ramírez, titulado “La religión al servicio de la

política. Tres eclesiásticos en la independencia de la Nueva Granada, 1810-

1816”, identifica y presenta la participación en el movimiento independentista

de tres curas neogranadinos - Pedro Salgar, Lindo Gonzáles del Río y Matheo

González Rubio -. La autora propone una revalorización de la agencia clerical

durante este período a partir de la diversidad de posiciones asumidas por el

ministerio parroquial. Los informes elaborados por los tribunales establecidos

durante la Reconquista, utilizados como indicio de las posiciones asumidas

por la clerecía parroquial, posibilitan precisar la complejidad de un problema

de investigación todavía inconcluso: el perfil de los eclesiásticos en tiempos

de Independencia y sus relaciones con las autoridades civiles.

La diversidad de posturas del clero parroquial, también analizadas por

Ismael Hernández González, en el artículo “Los curas de la parroquia de

Valladolid de Michoacán ante la guerra de independencia, 1818-1821”,

permite confirmar, para el caso novohispano, la necesidad de abandonar las

explicaciones deterministas sobre la clerecía. El análisis del posicionamiento

de las autoridades diocesanas -tanto el obispo Manuel Abad Quiero como los

prebendados del cabildo catedral-, de las acciones de los clérigos insurgentes -

José María Cos y Martín García Carrasquedo - y de la huida o permanencia de

los curas que se mantuvieron al margen del conflicto, aunado al estudio de las

posiciones ambiguas o cambiantes de la mayoría de los curas, permite al autor

afirmar una clara división al interior de la clerecía michoacana. Posiciones de

una clerecía novohispana que, al igual que la neogranadina, estuvo sujeta a las

exigencias de sus intereses, necesidades inmediatas o contextos particulares.

José David Cortés Guerrero, en el artículo “Religión, religiosidad e Iglesia

vistas por viajeros extranjeros. Colombia en tiempos de Independencia”,

presenta las visiones presentes en los relatos de viajes consistentes -

diarios, memorias y correspondencias - sobre tres ejes tópicos - religión,

religiosidad e Iglesia - indispensables para estudiar las primeras décadas

de vida republicana. La hipótesis sostenida por el autor, quien analiza casi

una veintena de testimonios, propone que la literatura de viajes posibilita

contemplar un complejo escenario, no reducible a afirmaciones que destaquen

la inmutabilidad de los ejes de reflexión propuestos o que no maticen las

consecuencias de la guerra de independencia y la ruptura del orden colonial.

Las diferentes visiones de los viajeros, críticas o moderadas según su lugar

de enunciación o procedencia, muestran una religiosidad permanente y

dinámica, sujeta a los cambios en las instituciones de poder republicanas y

al reacomodo de la Iglesia católica como institución en el naciente Estado. El

trabajo, en definitiva, cuestiona el postulado historiográfico que asume que los

relatos de viajes han sido estudiados en su totalidad, sin acudir a la revisión

exhaustiva de los testimonios y sin considerar la posibilidad de abrir sendas

de investigación revisionista.

La propuesta del artículo de Jefferson Jesid Díaz Sastre, titulado

“Nombrando las desviaciones para fijar adhesiones. Una interpretación de

las circulaciones de la herejía y de la condena a los herejes desde la ciudad de

Bogotá, 1819-1821”, es el estudio de la gestión política de las diferencias vista

desde las enunciaciones de herejía y cisma elaboradas por las autoridades

civiles y eclesiásticas. El autor plantea una investigación en la que dichas

enunciaciones se problematizan al ser consideradas como conflictos y procesos

en los que se pueden observar ambivalencias respecto al significado de la

herejía. Entre los contornos de lo religioso y lo político, la herejía y el cisma,

enunciadas en los procesos de censura de libros y conducta clerical, posibilitan

precisar el uso de la religión y la circulación del lenguaje religioso en un contexto

de construcción del orden republicano.

El poder económico e ideológico de la clerecía, estudiado en el artículo de

Viviana Chaves, titulado “El poder y el clero en Pasto durante la conformación

de la República de Colombia, 1821-1831”, es un problema central y decisivo

en la historia del establecimiento de las formas de gobierno republicanas.

Las características del poder económico e ideológico del clero, así como las

tensiones o relaciones que establecieron con distintos agentes, investigados a

través de documentación proveniente de archivos ecuatorianos y colombianos,

le permitieron a la autora señalar la participación de la clerecía pastusa en la

élite de poder local, al igual que su actividad como mediadores a través de las

proclamas y sermones que utilizaron para exhortar a la obediencia de políticas

promovidas por las autoridades civiles y eclesiásticas.

En el último artículo, titulado “La fidelidad del clero neogranadino durante

la transición de la Independencia”, Nectalí Ariza aborda el problema de la

crisis de lealtad de los ministros de lo sagrado durante los movimientos

independentistas. La disyuntiva de obedecer al soberano español o a los

representantes del nuevo orden republicano determinó la aparición de

Historia y Espacio, vol. 17, nº 56. Enero - Junio 2021. Cali, Colombia.

ISSN 0120-4661 (Impreso). ISSN 2357-6448 (En línea). Pp. 9 - 16

posiciones en apariencia contradictoria, pero que estaban sujetas a una lógica

de constante negociación y reacomodo de los intereses propios de la clerecía

y de la institución a la que pertenecían. A partir de la correspondencia de los

clérigos, en la que se manifiestan sus alegatos respecto a sus fueros y recursos

fiscales, el autor identifica un primer momento en el que se aceptó a los dos

bandos de manera alterna, el cual dio paso, una vez termina la guerra de

independencia, a los intentos de fortalecer su presencia como miembros de la

Iglesia en la conformación del nuevo Estado.

Acompañan a los artículos cinco reseñas elaboradas por Daniel Andrés

Zambrano, Juan Camilo Galeano Ramírez, Roger Pita Pico, Aneth Acuña

Noguera y Alfonso Rubio. Las reseñas comprenden una multiplicidad de

temas, algunos íntimamente relacionados con el objetivo del dossier, como el

análisis de los sermones patrióticos en los comienzos de la república, y otros

que evidencian notables contribuciones al estudio de la vida conventual en

la Nueva Granada, los virreinatos indianos durante el primer siglo XVIII,

la historia de la lectura como problema teórico y metodológico, y la cultura

política latinoamericana.

Estimamos que el conjunto de artículos ofrecerá un escenario complejo

sobre los procesos propuestos como objeto de estudio y planteará la necesidad

de revisar algunos temas postergados, continuar con la construcción de

interrogantes y alentar la búsqueda de fuentes y acervos documentales. La

indagación histórica sobre estos temas continúa siendo un problema inacabado

y abierto a nuevas sendas de investigación, establecidas con el ánimo de revisar

y cuestionar interpretaciones pasadas o proponer nuevas preguntas y análisis.

Este ha sido el objetivo del presente dossier, el cual esperamos se constituya

en una contribución significativa para comprender la historia de la Iglesia, la

religión y las independencias en Hispanoamérica.


José David Cortés Guerrero1*

Juan Camilo Galeano Ramírez2**

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