domingo, 21 de febrero de 2021

 Las artes de la memoria y la lógica combinatoria pertenecen, sin duda alguna, a la categoría de los fósiles intelectuales. La com­binatoria desapareció definitivamente en la segunda mitad del si­ glo xvn, destruida y a su vez transfigurada por el gran discurso de Leibniz. El arte de la memoria, "inventado" por Simónides de Ceos, va a confluir en las enciclopedias, en las clasificaciones y en los métodos del siglo xvn y desaparece casi por completo como técnica separada. Incluso hoy, sobrevive como tal en las páginas publicita­ rias de algunas revistas semanales o en las novelas policiacas de la editorial Mondadori, donde reaparecen (a veces con términos idénticos a los utilizados hace cuatro o cinco siglos) las mismas sorprendentes promesas contenidas en los textos de ars memorativa escritos en los siglos xv y xvi. La historia siempre está llena de sorpresas. Harry Loraine, quien se autodefinió en 1965 como "la memoria más fenomenal del siglo", presume también de tener en los Estados Unidos 250000 lectores a los que ha enseñado a "alimentar la mente con cosas, hechos, rostros y nombres esculpidos en forma de imágenes precisas". Uno de los mayores estudiosos del cerebro en nuestro tiempo, el soviético A. R. Luria, que no ha oído nunca hablar ni del ars memorativa clásica ni de los estudios acerca de ésta, publicó en 1968 un libro, The Mind of a Mnemonist, donde describe un caso contemporáneo de capacidad memorativa fantástica basada (como lo ha destacado F. A. Yates) en los principios clásicos de la mnemotecnia.


PAOLO ROSSI  CLAVIS UNIVERSALIS

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