Me quiere mucho, poquito y nada...
así me dice la blanca flor
cuando en la tarde junto a la Amada
yo le consulto cosas de amor.
Y Ella, la nena, dulce y bonita
por cuyas gracias suspiro y lucho,
también consulta la margarita,
que a todas horas, fresca o marchita,
le dice siempre: te quiere mucho...
Juntos a veces entre las flores,
frente a las matas de su vergel,
hablamos largo cosas de amores,
cosas de amores, de las mejores
como una rosa o algún clavel.
Pero si acaso mi amor deshoja
la margarita recién cortada
se aumenta el peso de mi congoja,
pues siempre acaba la última hoja:
me quiere mucho, poquito y nada...
CARLOS VILLAFAÑE
(1881-1959)
No hay comentarios:
Publicar un comentario