En su discurso de inauguración, Emerson celebra el círculo de la vida y la muerte, el reciclaje de la sustancia orgánica: “La democracia irresistible —¿he de decirlo así?— de la química, de la vegetación, que recompone cada producto en descomposición para 157 darle nueva vida —la raza nunca muere, el individuo jamás se salva— nos ha impreso en la mente la futilidad de las viejas artes de la preservación. Damos nuestra tierra a la tierra. No tenemos por qué guardar celosamente unos pocos átomos bajo mármoles inmensos, aislándolos de manera egoísta e imposible de la vasta circulación de la Naturaleza”. Emerson hace una crítica característica del individualismo posesivo, en términos de los ostentosos monumentos funerarios que proliferaron con el aburguesamiento de los cementerios durante el siglo XIX. Al criticar las “viejas artes de la preservación” Emerson también anticipa algunas nuevas: la fotografía y la fonografía. Garry Wills sugiere que el discurso de Emerson se convierte casi en una sesión espiritista. 44 Pero no del todo: una sesión implica el intercambio directo entre vivos y muertos, en tanto que Emerson piensa en algo más hermenéutico. Él no espera una respuesta directa de los muertos; aquellos que visitan Sleepy Hollow se avocan a una forma de interpretación imprecisa. “Vamos a traer aquí el cuerpo de los muertos; pero, ¿cómo vamos a retener el alma fugitiva?” El cementerio se convertirá en un “lugar caro a nuestros hijos, que habrán de venir en el siglo siguiente para leer las fechas de estas vidas”. La próxima generación no vendrá para la comunión, sino para el recuerdo. Emerson renuncia a la posibilidad de cualquier unión entre almas de vivos y muertos; lo que es posible es la lectura anamnéstica de los rastros de los muertos hecha por los vivos. Visitar el cementerio es interpretar un texto histórico, no recibir la visita de un espíritu. Algún día “en un siglo remoto, esta banca verde y muda estará llena de historia: los buenos, los sabios y los grandes habrán dejado sus nombres y virtudes en los árboles; héroes, poetas, bellezas, santidades, benefactores, habrán vuelto el aire inmortal y elocuente”. 45 El Geist estará allí, aunque no las almas de los difuntos. Como en la parábola del sembrador, sólo un extremo del circuito de la comunicación estará activo.
Hablar al aire. Una historia de la idea de comunicación
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