miércoles, 14 de abril de 2021

Laura Mestre, traductora inédita de la Odisea

 En sus reflexiones acerca de la traducción de textos clásicos, Emilio Crespo (en prensa) afirma que “unas [traducciones] perciben y reflejan aspectos que en otras quedan difuminados, y unas iluminan facetas que en otras están a oscuras y en penumbra”. Antes de pasar a un análisis que nos permita poner en evidencia qué aspectos considera Laura Mestre de pertinencia para ser destacados por encima de otros que necesariamente quedarán excluidos de su traducción, quisiera detenerme un momento en el contexto en que surge esta traducción, y que de algún modo le da sentido, toda vez que el traductor traduce “after and against his predecessors” (Steiner 1998: 412). O sea, ya que la traducción es una actividad agónica, incluso en un sentido más directo y menos subconsciente en que lo es –al menos para Harold Bloom– la propia creación literaria, y si esto es especialmente pertinente en el caso de las traducciones de obras clásicas, que por lo general ya han sido traducidas (cf. Crespo, en prensa) (no digamos ya si se trata de un autor de la estatura canónica de Homero), hay que preguntarse contra quién traduce el traductor, lo que equivale a inquirir por esos aspectos que, postergados por los predecesores, al traductor le interesan ahora sacar a la luz.


Juan Manuel Tabío Universidad de La Habana

Tradición y traducción clásicas en América Latina

No hay comentarios:

Publicar un comentario