lunes, 5 de abril de 2021

¿QUÉ ES ESA COSA LLAMADA CIENCIA? Por ALAN F. CHALMERS

 Las observaciones precedentes sobre Galileo y el telescopio plantean un serio

problema epistemológico. ¿Por qué preferir las observaciones a través del telescopio a

las observaciones a simple vista? Una respuesta a esta pregunta podría utilizar una

teoría óptica del telescopio que explique sus propiedades de aumento y que también

tenga en cuenta las diversas aberraciones a que se puede esperar que estén sujetas las

imágenes telescópicas. Pero el propio Galileo no utilizó una teoría óptica con ese

propósito. La primera teoría óptica capaz de proporcionar apoyo en este sentido fue

formulada por el contemporáneo de Galileo, Kepler, a principios del siglo XVII y esta

teoría fue perfeccionada y aumentada en las décadas posteriores. Una segunda manera

de encarar la cuestión de la superioridad de las observaciones telescópicas sobre las

realizadas a simple vista es demostrar la efectividad del telescopio de un modo práctico,

enfocándolo hacia barcos, torres, etc., distantes, y demostrar cómo el instrumento

agranda y hace los objetos más fácilmente visibles. Sin embargo, existe una dificultad

en este tipo de justificación del uso del telescopio en astronomía. Cuando se ven a

través del telescopio los objetos terrestres, es posible separar el objeto visto de las

aberraciones producidas por el telescopio debido a la familiaridad del observador con el

aspecto que tiene una torre, un barco, etc. Esto no sucede cuando el observador

escudriña los cielos sin saber qué busca. En este sentido, es significativo que el dibujo

que hizo Galileo de la superficie lunar tal y como la vio a través de un telescopio

contenga algunos cráteres que de hecho no existen. Probablemente, esos “cráteres" eran

aberraciones resultantes del funcionamiento de los telescopios galileanos, que distaban

mucho de ser perfectos. En este párrafo se ha dicho lo suficiente para señalar que la

justificación de las observaciones telescópicas no era una cuestión simple y directa. Los

adversarios de Galileo que cuestionaban sus descubrimientos no eran todos

reaccionarios testarudos y estúpidos.

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