Sergei Yesenin
SIN LAMENTOS
Sin quejas, ni lamentos ni llantos
como el humo a través del florido manzano
hasta mí llegó la marchitez dorada
ya no seré más joven y lozano.Ya no lates con la fuerza de antes
mi corazón tocado por el hielo
y caminar descalzo por el bosque
ya no es una ilusión, no es un anhelo.El deseo de aventura cada vez es menor
y el fuego de los labios ya se ha ido
¡oh mi joven y lejano frescor
mis antaños pletóricos sentidos!Ahora son escasos mis afanes
¿he vivido mi vida o la he soñado?
Es como si en un alba primaveral
galopé sobre un caballo rosado.Nuestro destino es frágil y finito
el cobre de las hojas lento emana
por todos los siglos sea bendito
lo que florece hoy para morir mañana.
CARTA A UNA MUJER
Usted se acuerda, usted, claro, de todo se acuerda,cuando andaba nerviosa por la estancia –
yo a la pared pegado –
y me reñía con acerbas palabras.
Decía usted que había llegado la hora de separarnos,que a causa de mis locuras sufría mucho,
que iba a dedicarse a sus cosas,
y que yo estaba condenado a rodar por la pendiente.
Querida: Usted no me amaba.Ignoraba que entre el gentío era yo cual caballo espumeante,
espoleado por audaz jinete.
Ignoraba que entre aquella humareda,
en la fosca tormenta de la vida sufría yo,
sin comprender lo que se avecinaba.
De cara a cara no se ve el rostro.
Lo grande se ve a distancia.
Cuando el mar se encrespa, corren riesgo las naves.
¡Y de pronto se convirtió la tierra en una nave!
Alguien empuñó majestuoso el timón rumbo a la nueva vida prodigiosa
por entre vendavales y tormentas.
¿Quién no se cayó en la cubierta?
¿Quién no vomitó y no maldijo?
Pocos hubo que no se mareasen, que venciesen aquel torbellino.
Entonces entre un clamor salvaje,
sabiendo bien lo que me hacía bajé a la bodega
para no ver vomitar a la gente.
Aquella bodega era eso: la taberna.
Yo me entregué al vino para no padecer por nadie
y hundirme en la embriaguez.
Querida: La hice sufrir, es cierto.
En sus cansados ojos se asomaba la pena al ver que yo,
ostentosamente,
me consumía en escándalos diarios.
Pero usted ignoraba que entre aquella humareda,
en la fosca tormenta de la vida, sufría yo,
sin comprender lo que se avecinaba…
•••••••••••••••••••••••••••••••••
Han pasado los años.
Mi edad es ya otra.
Ahora pienso de distinto modo.
Ahora brindo en los días de fiesta por el gran timonel.
Me embargan hoy amables sentimientos.
Al recordar su angustia quiero apresurarme a decirle lo que fui antes,
lo que soy ahora.
Querida: Me complace comunicarle que no rodé por la pendiente.
Vivo en el Territorio Soviético como el más entusiasta adherente.
No soy ya el de antes.
Ahora no la haría sufrir como entonces.
Tras la bandera de la libertad y del trabajo luminoso,
estoy dispuesto a ir al fin del mundo.
Perdóneme… Sé que usted no es la de ayer.
Ahora vive con un marido serio, inteligente.
A usted no le hacen falta nuestros duros quehaceres,
y yo tampoco le hago la menor falta.
Viva bajo el signo de su estrella, bajo su mansión renovada.
La saluda su amigo que jamás la olvida,
Serguéi Eseninhttps://web.archive.org/web/20081221104643/http://www.poeticas.com.ar/Directorio/Poetas_miembros/Serguei_Esenin.html
https://renevergara.blogspot.com/2006/01/sergei-esenin-el-ltimo-poeta-de-la.html
https://www.radiorebelde.cu/noticia/los-motivos-persas-esenin-por-ediciones-vigia-20100210/
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