jueves, 15 de abril de 2021

LOCURA Y REALIDAD LECTURA PSICO-ANTROPOLÓGICA DE EL QUIJOTE

 2. SOLIPSISMO Y RECONOCIMIENTO

 Don Quijote sale de su casa en solitario, sale de su contexto y de su cultura no como un político de la Grecia clásica, sino como un monje del desierto o como un clérigo medieval que se consagra a una misión divina sin comunicar a los parientes y amigos su resolución. Lo primero que tiene en mentes es armarse caballero, lo cual sabe él por los libros que no puede hacerse en términos de autoconstitución, sino de reconocimiento y de investidura, en lo que entra en juego el otro. El monje se hace tal mediante la investidura de las órdenes sagradas, no por pertenecer a una familia de patricios ni por ser propietario de tierras o de capital, pues si lo era tenía que renunciar a todo ese enraizamiento social e histórico para asumir como sujeto absoluto una misión no menos absoluta. Por el camino va desgranando soliloquios sobre sus hazañas venideras, que tienen como destino supremo el ser contadas, con lo que alcanzará su fin último, a saber, la fama, en la versión más apreciada por él, que es existir como relato escrito en el mismo universo de discurso que el libro sagrado: “Dichosa edad y siglo dichoso aquel adonde saldrán a luz las famosas hazañas mías, dignas de entallarse en bronces, esculpirse en mármoles y pintarse en tablas, para memoria en lo futuro” (47). En estos pensamientos transcurrió la jornada, y cuando ya empezaba a oscurecer y el cansancio le rendía divisó una venta, que él se representó como castillo, en cuya puerta estaban “dos mujeres mozas, destas que llaman del partido, las cuales iban a Sevilla con unos harrieros”, pero que él se representó como “dos hermosas doncellas o dos graciosas damas que delante de la puerta del castillo se estaban solazando”, y como a tales se dirigió a ellas. Las interpeladas, “como se oyeron llamar doncellas, cosa tan fuera de su profesión, no pudieron tener la risa, y fue de manera, que don Quijote vino a correrse [avergonzarse, confundirse]”. Es lo que ocurre también en nuestras sociedades al que inicia una aventura desanclándose de su sustrato pero sin evitar que éste se transparente de alguna manera y sin lograr una buena integración de su nueva vida imaginada en el contexto en que pretende desarrollarla. Así le sucede al adolescente que se inicia en sus primeras aventuras eróticas o al divorciado que vuelve a intentarlas en unas condiciones difíciles por la edad y el desentrenamiento, al turista que adopta los ademanes de un modelo estándar, al que inicia su escalada en un nivel socioeconómico distinto, o al que se aventura por primera vez en el mundo de los economistas, los intelectuales, artistas, etc, sin dominar las correspondientes jergas culturales, que frecuentemente encuentran personas que al verles actuar tampoco pueden contener la risa. El héroe se desconcierta porque la relación intersubjetiva no confirma la objetividad (su idea de sí mismo como caballero andante). Se ha subrogado en la generalidad del rol, y desde él se imagina hazañas dignas de ser contadas, que valen en su imaginación mientras no tenga en su haber otras efectivas que le granjeen el reconocimiento ajeno, lo cual acontece de modo problemático porque las hazañas no tienen el mismo significado para los distintos sujetos que participan en ellas. En concreto, el encuentro con las mozas de la venta tiene sentidos divergentes que posteriormente pueden llegar a converger. Las venteras se ríen de él al principio, y movidas por la curiosidad y la expectativa de diversión, le siguen la corriente, pero luego, halagadas por el trato de que son objeto por parte del caballero, se sienten reforzadas en su autoestima y dignidad y se van tornando cómplices del texto sagrado, de la imagen que de ellas ha forjado el hidalgo. El juego de la emulación es el procedimiento por el cual un texto, una pauta cultural editada, genera en la psique individual un imaginario que convoca a las pasiones y afectos a la realización del ideal. Así ocurre en los deportes, en las empresas, en las instituciones y en el mundo social en toda su amplitud, donde centenares de modelos pululan por la atmósfera captando la atención de los actores sociales de un modo más o menos transitorio. Las doncellas de la venta no tienen en su imaginario el texto completo, y menos aún de un modo tan acabado como don Quijote, pero conocen la parte que les correspondería desempeñar a ellas y eso es suficiente para moverlas. Las palabras “nunca hubo caballero/ de damas tan bien servido”, despierta en ellas un cierto anhelo por la condición de damas que quizá habrían soñado, y se disponen a asumir el rol ideal que se les asigna, aun con todas las reservas que su sentido realista de la vida les dicta. Comentando este episodio, Unamuno señala que las venteras, al sentirse tratadas según un modo ideal pasan a comportarse y a ser realmente de ese modo, al menos transitoriamente. Así pues, el sentido que las acciones tienen en la mente del hidalgo, en el texto sagrado, posee una fuerza tal que puede llegar a imponerse en un contexto diferente, a saber, en la realidad, es decir, en la subjetividad de los demás participantes, bien sea por persuasión, seducción, adulación, emulación, u otros procesos psíquicos.

JACINTO CHOZA ARMENTA, JUAN JOSÉ ARECHEDERRA ARANZADI.

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