"Sólo a ti, en la que pienso: sólo a ti no te veo."
AMARSE DE IGUAL A IGUAL
AMARSE de igual a igual: esto es quiza lo más dificil que nos ha sido encomendado, la tarea suprema, la prueba y el examen últimos, el trabajo para el que cualquier otro trabajo es sólo prepración. Por eso, los jovenes principiantes en todo, aún no dominan el amor: aún tienen que aprenderlo. Han de aprender a amar con todo su ser, con todas sus fuerzas congregadas en torno a su corazón solitario y ansioso, que late hacia las alturas. Pero el periodo de aprendizaje es siempre un periodo de aislamiento, y así, por mucho tiempo y hasta muy avanzada la vida, amar es, para el que ama, soledad, un estar solo más grande y más hondo. En un principio amar no es algo que implique consagrarse, entregarse y unirse a otro (pues ¿qué sería una unión de lo no clarificado, no terminado, no subordinado?); en el individuo es un noble motivo para madurar, para llegar a ser algo en si mismo, para devenir mundo, mundo para si mismo en aras de otro; es una exigencia grande y muy poco modesta, algo que hace de él un elegido y lo llama a cosas grandes. Sólo visto así, como una misión, la de trabajar en la propia persona ("aguzar el oido y darle al martillo día y noche), deberían los jovenes hacer uso del amor que les es dado. Consagrarse y entregarse y toda forma de comunión no es cosa de ellos (pues todavía han de almacenar y recolectar durante mucho, mucho tiempo), eso es la meta final, es quizá aquello para lo que ahora apenas bastan las vidas humanas.
[Cartas a un joven poeta
a Franz Xaver Capus, 14 de Mayo de 1904]
AMARSE de igual a igual: esto es quiza lo más dificil que nos ha sido encomendado, la tarea suprema, la prueba y el examen últimos, el trabajo para el que cualquier otro trabajo es sólo prepración. Por eso, los jovenes principiantes en todo, aún no dominan el amor: aún tienen que aprenderlo. Han de aprender a amar con todo su ser, con todas sus fuerzas congregadas en torno a su corazón solitario y ansioso, que late hacia las alturas. Pero el periodo de aprendizaje es siempre un periodo de aislamiento, y así, por mucho tiempo y hasta muy avanzada la vida, amar es, para el que ama, soledad, un estar solo más grande y más hondo. En un principio amar no es algo que implique consagrarse, entregarse y unirse a otro (pues ¿qué sería una unión de lo no clarificado, no terminado, no subordinado?); en el individuo es un noble motivo para madurar, para llegar a ser algo en si mismo, para devenir mundo, mundo para si mismo en aras de otro; es una exigencia grande y muy poco modesta, algo que hace de él un elegido y lo llama a cosas grandes. Sólo visto así, como una misión, la de trabajar en la propia persona ("aguzar el oido y darle al martillo día y noche), deberían los jovenes hacer uso del amor que les es dado. Consagrarse y entregarse y toda forma de comunión no es cosa de ellos (pues todavía han de almacenar y recolectar durante mucho, mucho tiempo), eso es la meta final, es quizá aquello para lo que ahora apenas bastan las vidas humanas.
[Cartas a un joven poeta
a Franz Xaver Capus, 14 de Mayo de 1904]
No hay comentarios:
Publicar un comentario