sábado, 13 de marzo de 2021

 Se divierten a veces los rudos marineros

cazando los albatros, grandes aves del mar,
que siguen a las naves —errantes compañeros—
sobre el amargo abismo volando sin cesar.
Torpes y avergonzados, tendidos en el puente,
los reyes, antes libres, de la azul extensión
sus grandes alas blancas arrastran tristemente
como dos remos rotos sobre la embarcación.
Aquel viajero alado, ¡cuán triste y vacilante!
Él antes tan hermoso, ¡cuán grotesco y vulgar!
Uno el pico le quema con su pipa humeante;
otro imita, arrastrándose, su manera de andar.
Se asemeja el Poeta a este rey de la altura
que reta al arco y vence las tormentas del mar:
¡desterrado en la tierra, burlado en su amargura.
¡Sus alas de gigante le impiden caminar!

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