Trovador quiere decir encontrador. El primer trovador halló la ley de la Minne y del Minnesang en la enramada de una encina. Los argonautas, también "encontradores", una vez que llegaron al objetivo de su larga odisea, sacaron de una encina el Vellocino de Oro. De alguna manera eran Chevaliers errants, caballeros andantes, y habían llegado a ser poetas, porque esta palabra en griego original también significa encontrador. También Goethe opinó que el Vellocino de Oro había transformado a su hallador en poeta. Hace informar a su Fausto, al entrar en la clásica Noche de Walpurgis, por el muy versado en medicina centauro Quirón, medio caballo y medio hombre, sobre el "bello círculo de los argonautas y todos aquellos que construyeron el Mundo de los Poetas", respondiendo: En el alma círculo de los argonautas Cada valiente fue según su proceder Y según.la fuerza que leanimaba Podía bastarle donde al otro le faltara
Uno de los argonautas fue Heracles. Éste era venerado de dos maneras, informa el historiador griego Heródoto, en el siglo V a. C.: como héroe humano y como dios. Quizás Heracles haya sido alguna vez hombre, quizá fue, como dice una antiquísima inscripción maltesa, un "dirigente primitivo" de los helenos y llegó a ser dios. Los mitos sobre él son la canción suprema de los griegos antiguos sobre la firmeza y la salvación que provienen de la fuerza propia. La voluntad de esta fuerza se levanta contra el destino, y el destino era el suyo propio. Tal como el sol se alzó, un "dios solar" sobre la noche del silencio y la inercia, buscó a Dios y lo encontró en sí mismo. Es por esto que él mismo llegó a ser dios.
Heracles era rebelde: quiso ser igual al Altísimo. Pero también era tolerante: tolerantemente padeció la ley fatal, la que el universo cósmico cumple y ordena. De esta manera llegó a ser olímpico. Heracles llegó al Vellocino de Oro en la isla del Sol Aea. Los hombres de la Edad Media afirmaban que este vellocino, el símbolo de la deificación humana, en realidad fue la "piedra filosofal". ¿Halla Heracles el Grial, la piedra de la luz? ¿Era él un Parzival heleno? Creo que á. Wolfram von Eschenbach piensa que "Heraküus conoció la piedra". Por k> tanto, Heracles también sabía de aquella piedra desprendida de la corona de Lucifer, la cual se llama Grial. En una antigua poesía francesa, el objetivo final, hacia el cual el caballero buscador del Grial exitosamente se empeña, es el Olimpo. Heracles ingresó, sostengo yo, al círculo del Grial, y Parzival se sentó a la mesa olímpica de los dioses para que se le diera néctar y ambrosía.
Como admitió un teólogo e historiador belga, y no en beneficio de su iglesia, los cataros preservaron y cuidaron sus escritos y canciones nacionales. Roma había destruido todo en la Provenza, en la Lombardía, en Alemania. Sin embargo, no logró silenciar totalmente las canciones. La corte de Lucifer canta todavía, aunque en voz baja, sus antiquísimas, mas siempre nuevas canciones. Aquí en su tierra, los campesinos del Puineo son fieles herederos de sus antepasados, conservadores de sus canciones. En las montañas y bosques, oú descoubrít Apollon (donde se descubre Apolo), ellos oyen salir del agua murmullos; de los árboles, cuchicheos de los antiguos dioses, a los que se ha convertido en ídolos y diablos, desde hace muchísimo tiempo ausentes y, sin embargo, parroquianos tan íntimamente queridos. En las canciones y sagas heredadas de padre a hijo y de éste al nieto, preservan ellos el preciado bien. Así como antaño vive la múltiple divinidad que realmente sólo es una, sobre las cumbres cercanas a la luz y en las noches eternas de las^cue-vas. Todavía tejen sobre los restos de burgos primitivos los manes de los combatientes y héroes. Yo conozco algunas de estas canciones
LA CORTE DE LUCIFER Sabios, paganos y herejes en el mundo medieval
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