miércoles, 24 de marzo de 2021

Bernal Diaz Del Castillo

 Dejemos de hablar desta cibdad y todo lo acaescido en ella. Y digamos cómo los escuadrones que había enviado el gran Montezuma, que estaban ya puestos entre los arcabuesos que están cabe Cholula, y tenían hechos mamparos e callejones para que no pudiesen correr los caballos, como lo tenían concertado, como ya otra vez [69r] lo he dicho, desque4199 supieron lo acaescido, se vuelven más que de paso para México y dan relación a su Montezuma según y de la manera que todo pasó. Y por presto que fueron, ya tenía4200 la nueva de dos principales que con nosotros estaban, que fueron en posta. 4201 Y supimos muy de cierto que cuando lo supo Montezuma, 4202 que sintió gran dolor y enojo, e que luego sacrificó ciertos indios a su ídolo Huichilobos, que le tenían por dios de la guerra, porque dijese en lo que4203 había de parar nuestra ida a México, o si nos dejaría entrar en su cibdad. Y aun supimos que estuvo encerrado en sus devociones y sacrificios dos días, juntamente con diez papas, los más principales, y que hobo respuesta de aquellos ídolos,4204 y fue que le aconsejaron que nos enviase mensajeros a desculpar de lo de Cholula y que con muestras de paz nos deje entrar en México. Y que estando dentro, con quitarnos la comida e agua o alzarnos 4205 cualquiera de los puentes nos matarían,4206 y que en un día, si nos daba guerra, no quedaría ninguno de nosotros a vida. Y que allí podría hacer sus sacrificios, ansí al Huichilobos, que le4207 dio esta respuesta, como a Tescatepuca, que tenían por dios del infierno. E ternían hartazgas de nuestros muslos y piernas y brazos, y las tripas4208 y el cuerpo y todo lo demás hartarían las culebras e sierpes y tigres, que tenían4209 en unas casas de madera, como adelante diré en su tiempo y lugar.

Dejemos de hablar de lo que Montezuma sintió.4210 Y digamos cómo esta cosa o castigo4211 de Cholula fue sabido en todas las provincias de la Nueva España. Si4212 de antes teníamos fama de esforzados y habían sabido de las guerras de Potonchán y Tabasco y de Cigapacinga y lo de Tascala, y nos llamaban teules, que4213 es nombre como sus dioses o cosas malas, desde ahí adelante nos tenían por adivinos y decían que no se nos podría encubrir cosa ninguna mala4214 que contra nosotros tratasen que no lo supiésemos, y a esta causa nos mostraban buena voluntad. Ya4215 creo que estarán hartos los curiosos letores de oír esta relación de Cholula; ya 4216 quisiera habella acabado de escrebir, y no puedo dejar de traer aquí a la memoria las4217 redes de maderos gruesas que en ella hallamos, que estaban4218 llenas de indios y muchachos a cebo, para sacrificar y comer sus carnes, las cuales redes quebramos, y los indios que en ellas estaban presos les mandó Cortés que se fuesen a donde eran naturales, y con amenazas mandó a los caciques y capitanes4219 y papas de aquella cibdad que no tuviesen más indios de aquella manera ni comiesen carne humana, y ansí lo prometieron; mas ¡qué aprovechaba4220 aquellos prometimientos, que no lo cumplían!


CAPÍTULO LXXXIIII

4238 De ciertas pláticas e mensajeros que enviamos al gran Montezuma Como habían ya pasado catorce días que estábamos en Cholula y no teníamos más 4239 en qué entender y vimos que quedaba4240 aquella cibdad muy poblada y hacían mercados e habíamos hecho amistades entre ellos y los de Tascala e les teníamos puesto una cruz e amonestado4241 las cosas tocantes a nuestra santa fe, y4242 víamos que el gran Montezuma enviaba a nuestro real espías encubiertamente a saber e inquirir qué era nuestra voluntad y si habíamos de pasar adelante para ir a su cibdad, porque todo lo alcanzaba4243 a saber muy enteramente por dos embajadores que estaban en nuestra compañía, acordó nuestro capitán de entrar en consejo con ciertos4244 capitanes e algunos soldados que sabía que le tenían buena voluntad,4245 porque, demás de ser muy esforzados, eran de buen consejo.4246 Porque ninguna cosa hacía4247 sin primero tomar sobre ello nuestro parecer. Y fue acordado que, blanda y amorosamente, enviásemos a decir al gran Montezuma que para cumplir a lo4248 que nuestro rey e señor nos envió a estas partes, e hemos pasado muchos mares4249 e remotas tierras solamente para le ver e decille cosas que le serán muy provechosas desque4250 las haya entendido. Que viniendo que veníamos camino de4251 su cibdad, porque sus embajadores nos encaminaron por Chulula, que dijeron que eran sus vasallos, e que dos días, los primeros que en ella entramos, nos rescibieron muy bien, e para otro día tenían ordenada una traición con pensamiento de nos matar. 4252 Y porque somos hombres que tenemos tal calidad que no se nos puede encubrir cosa de trato ni traición4253 ni maldad que contra nosotros quieran hacer, que luego no lo sabemos, 4254 e que por esta causa castigamos algunos que4255 querían ponerlo por obra. E que porque supo que eran sus subjetos, teniendo respeto a su persona e a nuestra gran amistad, dejó de asolar y matar4256 todos los que fueron en pensar en la traición. Y lo peor de todo es que dijeron los papas e caciques que por consejo e mandado dél y de sus embajadres lo querían hacer. Lo cual nunca creímos que tan gran señor como él es tal mandase, 4257 especialmente habiendose dado por nuestro amigo, y tenemos colegido de su persona que, ya que tan4258 mal pensamiento sus ídolos le pusieron4259 de darnos guerra, que sería en el campo; mas en tanto teníamos que pelease en campo que en poblado,4260 que de día que de noche, porque les mataríamos a quien tal pensase hacer. Mas como le tiene por gran4261 amigo e le desea ver y hablar, luego nos partimos para su cibdad, a dalle cuenta muy por entero de lo que el Rey nuestro señor nos mandó. E como el Montezuma oyó esta embajada y entendió que por lo de Cholula no le poníamos toda la culpa,4262 oímos decir que tornó a entrar con sus papas en ayunos e sacrificios que4263 hicieron a sus ídolos para que se tornase a retificar4264 que si nos dejaría entrar en su cibdad o no, y si se lo tornaba a mandar4265 como le había dicho otra vez. Y la respuesta que les tornó a dar fue como la primera, y que de hecho nos deje entrar y que dentro nos mataría a su voluntad. Y más le aconsejaron sus capitanes e papas: que si ponía estorbo en la entrada, que le haríamos guerra en los pueblos sus subjetos, teniendo como teníamos por amigos a los tascaltecas y todos los totonaques de la sierra e a otros 4266 pueblos que habían tomado nuestra amistad; y por escusar estos males, que mejor y más sano consejo es el que les ha dado su Huichilobos. Dejemos de más decir de lo que Montezuma tenía acordado, e diré lo que sobre ello hizo, e cómo acordamos de ir camino de México, y estando de partida, llegaron mensajeros de Montezuma con un presente y lo que envió a decir.


CAPÍTULO LXXXV4267 Cómo el gran Montezuma envió un presente de oro y lo que envió a decir, y cómo acordamos de ir4268 camino de México y lo que más acaesció sobre ello4269 [70r] Como el gran Montezuma hobo tomado otra vez4270 consejo con su4271 Huichilobos e papas y capitanes, y todos le aconsejaron que nos deje entrar en su cibdad e que allí nos mataría4272 a su salvo. Y después que oyó las palabras que le enviamos a decir acerca de nuestra amistad e también otras razones bravosas: cómo somos hombres que no se nos encubre traición que contra nosotros se trate que no lo sepamos y que en lo de la guerra, que eso se nos da que sea en el campo o en poblado, que de noche o de día o de otra cualquier manera, e como había entendido las guerras de Tascala e había sabido lo de Potonchán e Tabasco e Cingapacinga e agora lo4273 de Cholula, estaba asombrado y aun temeroso. Y después de muchos acuerdos que tuvo, envió seis principales con un presente de oro y joyas de mucha diversidad de hechuras, que valdría, a lo que juzgaban, sobre dos mil pesos; y tambien envió ciertas cargas de mantas muy ricas e de primas4274 labores. E cuando aquellos principales llegaron ante Cortés con el presente, besaron la tierra con la mano e, con gran acato, como entre ellos se usa, dijeron: "Malinche, nuestro señor, el gran Montezuma, te envía este presente y dice que le recibas con el amor que te tiene, e a todos vuestros hermanos. E que le pesa del enojo que le dieron los de Cholula e que4275 quisiera que los castigara más en sus personas, porque4276 son malos e mentirosos, que4277 las maldades que ellos querían hacer le echaban a él la culpa e a sus embajadores. E que tuviésemos por muy cierto que era nuestro amigo e que vamos4278 a su cibdad cuando quisiéremos, que puesto que él nos quiera 4279 hacer mucha honra, como a personas tan esforzados4280 y mensajeros de tan alto rey como decís que es, e porque no tiene qué nos dar de comer,4281 que la4282 cibdad se lleva todo el bastimento de acarreto,4283 por estar en la laguna poblados, no lo podrá4284 hacer tan cumplidamente. Mas que él procurará de hacernos4285 toda la más honra que pudiere y que por los pueblos por donde habíamos4286 de pasar, que él ha mandado que nos den lo que hobiésemos menester. Y como Cortés lo entendió por nuestras lenguas,4287 rescibió aquel presente con muestras de  amor e abrazó4288 a los mensajeros y les mandó dar ciertos diamantes torcidos. E todos nuestros capitanes y soldados nos alegramos con tan buenas nuevas en mandarnos4289 que vamos a su cibdad, porque de día en día lo estábamos deseando todos los mas soldados, especial los que no dejábamos en la isla de Cuba bienes ningunos e habíamos venido dos veces a descubrir primero que Cortés.

Dejemos esto y digamos cómo el capitán les dio buena respuesta e muy amorosa, e mandó que se quedasen tres mensajeros de los que vinieron con el presente para que fuesen con nosotros por guías, y los otros tres volvieron con la respuesta a su señor y le avisan4290 que ya íbamos camino. Y cuando aquella4291 nuestra partida entendieron los caciques mayores de Tascala, que se decían Xicotenga el Viejo, e ciego, y Maseescace, los cuales he nombrado4292 otras veces, les pesó en el alma e enviaron a decir a Cortés que ya le habían dicho muchas veces que mirase lo que hacía e se guardase de entrar en tan recia4293 cibdad, donde había tantas fuerzas e tanta multitud de guerreros, porque un día o otro nos darían guerra e temía4294 que no podríamos salir con las vidas. E que por la buena voluntad que nos tiene,4295 que ellos quieren enviar diez mil hombres con capitanes esforzados, que vayan con nosotros con4296 bastimento para el camino. Cortés se lo4297 agradesció mucho su buena voluntad y les dijo que no es justo4298 entrar en México con tanta copia de guerreros, especialmente siendo tan contrarios los unos de los otros, que solamente había menester mil hombres para llevar los tepuzques e fardaje e para adobar algunos caminos. Ya he dicho otra vez que tepuzques en estas partes dicen por los tiros, que son de hierro, que llevábamos.

 Y luego despacharon [70v] los mil indios muy apercebidos. Y ya que estábamos a punto para caminar, vinieron ante4299 Cortés los caciques e todos los más principales guerreros que sacamos de Cempoal,4300 que andaban en nuestra compañía y nos sirvieron muy bien y lealmente. E dijeron4301 que se querían volver a Cempoal e que no pasarían de Cholula adelante para ir a México, porque cierto tenían que si allá iban, que habían de morir ellos y nosotros, e que el gran Montezuma les mandaría matar, porque eran personas muy principales de los de Cempoal, que fueron en quitalle la obidiencia e en que no se le diese4302 tributo e en aprisionar sus recaudadores cuando hobo la rebelión ya por mí otra vez escrita en esta relación. E desque4303 Cortés los vio que con tanta voluntad le demandaban aquella licencia, les respondió, con doña Marina e Aguilar, que no hobiesen temor ninguno que4304 rescibirían mal ni daño e que pues iban en nuestra compañía, que ¡quién había de ser osado a los enojar a ellos ni a nosotros! E que les rogaba que mudasen su voluntad e que se quedasen con nosotros,4305 y les prometió que les haría ricos. E por más que se lo rogó Cortés e doña Marina se lo decía muy afetuosamente, nunca quisieron quedar, sino que se querían volver. E desque aquello vio Cortés,4306 dijo: "Nunca Dios quiera que nosotros llevemos por fuerza aquestos4307 indios que tan bien nos han servido". Y mandó traer muchas cargas de mantas ricas e se las repartió entre todos4308 e también envió al Cacique Gordo, nuestro amigo, señor de Cempoal, dos cargas de mantas para él y para su sobrino Cuesco, que ansí se llama 4309 otro gran cacique. Y escribió al teniente Juan de Escalante, que dejábamos por capitán, y era en aquella sazón alguacil mayor, todo lo que nos había acaescido, y cómo íbamos 4310 camino de México, e que mirase muy bien por todos los vecinos e se velase e que 4311 siempre estuviese, de día e de noche, con gran cuidado e que4312 acabase de hacer la fortaleza e que a los naturales de aquellos pueblos que los favoresciese contra mexicanos, y no se les hiciese agravio por ningún soldado de los que con él estaban. Y escrita esta carta4313 y partidos los de Cempoal, comenzamos de ir nuestro camino muy apercebidos. Y pasaré adelante e diré adónde fuimos a dormir e otras cosas que sucedieron.4314

No hay comentarios:

Publicar un comentario