Marginalidad es un concepto que define la condición de individuos, grupos e incluso
regiones y naciones que han quedado fuera de los sistemas que integran la sociedad en ciertas
épocas y momentos; es decir, implica una ruptura de éstos con el cuerpo social. En otro
sentido, refleja una visión del mundo de carácter dual, con un centro (el orden social, la civilización,
el mercado y la política, entre otros) y sus márgenes o periferia. Se trata, sin duda,
de una concepción de la realidad determinada desde un centro hegemónico o dominante,
espacio desde el cual se construye también un discurso que se impone (y excluye) sobre otros
discursos marginales, muchas veces ocultos, producidos por los grupos considerados periféricos.
Asimismo, la marginalidad supone una organización física del mundo. Por eso la ciudad
se convierte, para el poder, en el lugar del orden claro, artificial y jerárquico, mientras
que el campo lo es del desorden, de lo natural, de lo bárbaro. No es la única oposición física:
también se define por lo urbano y lo rural, por la metrópoli y la periferia. Al no existir nunca
el orden perfecto, por tanto, desde esta visión del mundo siempre habrá márgenes, marginalidad,
marginación y marginados.
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