Nicolás Copérnico nació el 19 de febrero de 1473 en el centro de Europa, en un pueblo llamado Toruń, situado en las orillas del río Vístula, entre Gdańsk y Varsovia. El padre de Copérnico murió cuando él todavía era muy joven, pero fue adoptado, protegido y patrocinado por su tío materno, Łukasz Watzenrode, un personaje religioso y político que llegó a ser obispo y gobernador de Ermland (región conocida en polaco como Warmia, donde Copérnico vivió, trabajó muchos años y murió). Esta región del mundo ha cambiado de nacionalidad varias veces, siendo sucesivamente principado libre, después parte de Prusia, luego territorio polaco, otra vez provincia alemana, y posteriormente tierra de Polonia. Con el apoyo de su tío Łukasz, Copérnico pasó primero cuatro años en la Universidad de Cracovia, después otros cuatro años en la Universidad de Bolonia, y finalmente cuatro años más en las universidades de Padua y de Ferrara. En esos 12 años estudió idiomas, teología, literatura, matemáticas, astronomía, derecho canónico, medicina y economía; se graduó en derecho y en medicina, y en 1506 regresó a Ermland, donde pasó el resto de su vida. Mientras era estudiante, su tío Łukasz había logrado nombrarlo canónigo de la diócesis de Frombork, un cargo casi honorario porque sólo acarreaba obligaciones administrativas (no requería ser cura) y aseguraba ingresos económicos suficientes para despreocuparse por obtener el sustento diario. Mientras vivió su tío, Copérnico lo acompañó en su residencia, en Lidzbark Warmiński, donde funcionó no sólo como administrador y consejero político, sino también como su médico. La corte del obispo de la pequeña Warmia se manejaba como la de un príncipe del Renacimiento, ya que era independiente de sus poderosos vecinos, el rey de Polonia y la orden de los Caballeros Teutones. Copérnico acompañaba a su tío Łukasz en sus viajes y misiones diplomáticas, a Cracovia y a Toruń, a las dietas prusiana y polaca, a la coronación y a la boda del rey Segismundo I Jagellón, etc. Cuando el obispo murió, en 1512, Copérnico regresó a Frombork. Tenía entonces casi 40 años de edad y en Lidzbark Warmiński sólo había preparado dos manuscritos: una traducción al latín de las 85 epístolas griegas de Teofilacto Simocata, un historiador bizantino del siglo VII, obra que se publicó en 1509, dedicada a su tío Łukasz, y otro texto que no se publicó (circuló en forma manuscrita), probablemente escrito entre 1510 y 1514, y que se conoce como el Commentariolus, aunque lleva el título de De hypothesibus motuum coelestium a se contitutis commentariolus [Breve comentario de las hipótesis sobre los movimientos celestes]. Aquí se revela por primera vez el interés de Copérnico por la astronomía, derivado de su insatisfacción con el sistema ptolomeico porque no cumple con la exigencia fundamental de los antiguos y de Aristóteles, según la cual cada planeta se mueve con velocidad uniforme en un círculo perfecto. Copérnico dice haber encontrado un sistema que resuelve las inconsistencias de Ptolomeo, basado en los siguientes siete axiomas revolucionarios:
1. Los cuerpos celestes no se mueven todos alrededor del mismo centro.
2. La Tierra no es el centro del universo, sino tan sólo de la órbita de la Luna y de la gravedad terrestre.
3. El Sol es el centro del sistema planetario y, por lo tanto, del universo.
4. Comparada con la distancia de las estrellas fijas, la distancia entre la Tierra y el Sol es infinitamente pequeña.
5. La aparente revolución diaria del firmamento se debe a la rotación de la Tierra sobre su propio eje.
6. El aparente movimiento anual del Sol obedece al hecho de que la Tierra, lo mismo que los demás planetas, gira alrededor del Sol. 7. Las “detenciones y retrocesos” aparentes de los planetas obedecen a la misma causa.
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